(LA PRENSA/Cortesía Luis Enrique Mejía)

Luis Enrique: Ciclos de una vida

El cantante nicaragüense vuelve al género que lo lanzó a la fama, la salsa, con el aditivo especial de dedicar su última producción, ciclos, al país donde nació y vivió hasta los 15 años, para luego viajar hasta Estados Unidos CORRESPONSAL / COSTA RICA Tras su paso por Costa Rica el hijo de “Chico” Luis […]

  • El cantante nicaragüense vuelve al género que lo lanzó a la fama, la salsa, con el aditivo especial de dedicar su última producción, ciclos, al país donde nació y vivió hasta los 15 años, para luego viajar hasta Estados Unidos

CORRESPONSAL / COSTA RICA

Tras su paso por Costa Rica el hijo de “Chico” Luis Mejía no sólo dejó en el recuerdo parte de su música, sino su caballerosidad, madurez y fotografías junto a sus fanáticos.

“Es una oportunidad maravillosa para mí poder reafirmar que me enorgullece muchísimo ser de allí (nicaragüense)”, explica minutos antes de iniciar su concierto la noche del pasado 2 de mayo junto a su hermano Ramón (Perrozompopo), en Jazz Café de Escazú, en esta capital, donde dio una probadita de su nuevo disco.

Ciclos, la nueva producción de Luis Enrique, sale al mercado después del 19 de mayo, bajo el sello discográfico Top Stop Music y según el intérprete, contiene canciones que tiene mucho qué decir, como ha sido su estilo. El primer sencillo, que ya suena en radios latinas de Estados Unidos, Yo no sé mañana, aparece en los primeros lugares de la lista tropical de Billboard.

“Eso nos hace muy feliz. Decirles que este disco es muy importante para mí, espero que les guste, espero que se encuentre con cosas bonitas dentro de él”, compartió.

¿Por qué vuelves a la salsa?

Yo creo primero que los años de ausencia eran necesarios y era hasta cierto punto una necesidad más que todo artística, donde creo que la salsa se puso un poco monótona en aquel momento, al menos para mí. Y de alguna forma siempre he tratado de dar algo a través de mis discos, más que el simple hecho de hacer un disco comercial. Siempre he intentado aportar algo, creo que lo he hecho. Cuando comencé a sentir que no lo estaba haciendo, que no era ése el trabajo que estaba desarrollando, entendí que había que hacer otra cosa y reencontrar el camino. Pero además de eso tenía muchas ganas de hacer otros géneros y siempre me vi como un artista, más que como un salsero.

Este regreso al género que te lanzó a la fama y que te sirvió para adquirir el nombre de El Príncipe de la Salsa ¿significa otro inicio de tu carrera?, ¿vuelves para ser el rey?

Yo con la cuestión de los títulos en realidad no estoy muy de acuerdo. Lo agradezco, pero no es algo por lo cual me debo regir. Los títulos van y vienen y lo que perdura y lo que se queda es tu música y tu trabajo.

Háblanos un poco de Ciclos. ¿Qué podemos encontrar en este disco? O más bien, ¿qué intentas decir a través de él?

No intento, creo que le di a la gente a través de esta nueva producción todo lo que esperaban, de una forma digamos comercial, siendo a la misma vez musicalmente lo que yo quería. Entonces, parece que podemos movernos y estar felices con el resultado final, porque el resultado final es uno lleno de nueve canciones, un cover, un bolero viejísimo que grabé que se llama Sombras nada más, pero son nueve canciones inéditas que realmente me llena mucho cantarlas y creo que logré hacerlo dentro de lo que la gente esperaba, algo que yo también quería lograr en la parte musical.

De todas las canciones de Ciclos ¿cuántas escribiste?

En este disco creo que la mitad es coautoría. Compuse con Fernando Osorio, que es el creador de La Negra tiene tumbao. Compuse con Amaury Gutiérrez, con Jorge Luis Piloto, que es el compositor del sencillo (Yo no sé mañana) que está sonando ahora mismo, compuse con Fernando y con mi hermano Ramón (Perrozompopo) una canción que tiene el disco que se llama Abre tus ojos, o sea que la mitad del disco es más o menos coautoría. Luego tengo músicas maravillosas de Jean Marcos Signagu, que es un gran cantautor peruano, tengo una canción de Amaury Gutiérrez, que la escribió solo, una canción de Carlos Varela, que para mí es el cantautor más importante de Cuba en estos momentos. O sea que, hay una diversidad en todo el disco y gracias a Dios cada canción es lo que une todo el concepto.

El primer sencillo del disco, Yo no sé mañana, ya suena mucho en radios latinas de Estados Unidos y en Youtube hay dos versiones. Una tiene más de 7 mil visitas y otra más de 1,500 en apenas unas dos semanas de haber sido colgadas. ¿Esperabas tan pronto esa reacción de la gente?

Realmente nadie de nosotros esperaba la reacción que hemos tenido. Eso nos hace muy feliz. Yo creo que el resultado inicial es un poquito duro porque tienes que trabajar mucho la radio y ver si hay un espacio donde pueda caber tu música. Para nosotros ha sido gracias a Dios muy bueno. (Con este sencillo) ya estamos en número cuatro en la lista tropical de Billboard.

Dices que este disco se lo dedicas a Nicaragua. ¿Cómo se refleja esto?

Se refleja nada más que en dos canciones, que para mí son importantes. Una es Autobiografía y la otra es un verso que escribí en una canción que se llama Sonríe. Son dos oportunidades maravillosas para mí de poder reafirmar, de decir, de dejarlo por sentado de una vez que me enorgullece muchísimo ser de allí, que allí están mis raíces y sea lo que sea, que haya triunfado en el exterior y me haya ido a los 15 años, no le quita al hecho de que me siento de Nicaragua, que allí es donde está mi familia y donde están las memorias más hermosas que pueda tener de mi niñez y parte de mi adolescencia.

¿Ese sentimiento está incluido en la letra de estas dos canciones?

Una de ellas hace referencia. Por ejemplo Autobiografía habla de mi travesía de Managua a Estados Unidos y por supuesto que habla un poco de los amaneceres de Somoto. Y luego en el verso que escribí en Sonríe, hablo que soy de Nicaragua, que soy nacido en Nicaragua.

¿Cómo mantienes ese vínculo con tu país en tu vida cotidiana?

Sobre todo con mi familia que es lo más fácil para mí. Desde luego es lo más fácil y lo más importante y trato de ir tres o cuatro veces al año, a estar con mi familia, a llevar a mi hijo, etcétera. Ésa es la manera más importante para mí de mantener vínculo con mi país.

¿No pasa por tu cabeza retornar definitivamente?

No, y además sería un poco difícil pensarlo en este momento cuando tengo un hijo de 7 años que no podría irse de Estados Unidos, y lo más importante para mí es mi hijo y no mi necesidad de estar o no en mi país. Es la vida de mi hijo y mi vínculo con él que tengo todos los días gracias a Dios. Entonces no he pensado, ni he contemplado eso.

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