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El ex embajador de Nicaragua en Washington, Arturo Cruz, se amparó en la figura del silencio administrativo para evitar responder si consideraba que hubo fraude durante las elecciones municipales del 2009.
“Yo voy a mantener lo que llaman en la diplomacia, silencio administrativo, muchas gracias”, se limitó a decir Cruz, lo que para algunos de los presentes supuso que “el que calla otorga”.
Previo a ello, Cruz destacó ante preguntas de los presentes sobre cómo enfrentó el tema del fraude en Washington, que tanto su persona como sus anfitriones, obviaron el mismo.
“Obviamente los norteamericanos siempre tuvieron una gran prudencia en discutir el tema conmigo, y yo tuve una gran prudencia en no discutirlo con ellos”, precisó Cruz.
Uno de los presentes calificó la respuesta de Cruz como “algo cínica e irrespetuosa a los miles y miles de nicaragüenses, cuyos derechos fueron violados por el orteguismo”, porque daba la impresión que defendió a “su jefe” Daniel Ortega y a Rosario Murillo, lo que después calificó como “golpe fuerte y merecido”.
Para el ahora académico del INCAE, Obama estaría más interesado en trabajar de cara a las elecciones nacionales en el 2011, que insistir en que se revierta el fraude electoral de noviembre del 2009, fraude cuyo resultado fue que Estados Unidos suspendiera los fondos de la Cuenta Reto del Milenio.
Cruz, quien realizó una ponencia organizada por Amcham sobre la transición de la Administración Bush hacia la del presidente Obama, y su implicancia en el mundo, América Latina y específicamente, Nicaragua, estimó que este país ha dejado de tener el mismo interés de la década de los ochenta para Estados Unidos.
Señaló que su labor la centró en que las relaciones entre ambos países “no se saliera de las manos, habiendo muchas posibilidades de que eso fuese así”.