Los nicaragüenses Rodolfo Meléndez y Orlando Reyes, en Miami, buscan trabajo y temen caer en una redada. ( LA PRENSA/J. FLORES)

Crisis de EE.UU. afecta a nicas que viven en ese país

Corresponsal/Miami, FLORIDA A diario se enfrentan a un dilema: la necesidad de trabajar para llevar el pan a sus hogares y sostener a sus familias en Nicaragua, y el temor de caer en cualquier momento en una redada policial o de inmigración, que culminaría con el ansiado “sueño americano” por el que por años han […]

Corresponsal/Miami, FLORIDA

A diario se enfrentan a un dilema: la necesidad de trabajar para llevar el pan a sus hogares y sostener a sus familias en Nicaragua, y el temor de caer en cualquier momento en una redada policial o de inmigración, que culminaría con el ansiado “sueño americano” por el que por años han luchado desde que llegaron a Estados Unidos.

Rodolfo Meléndez es uno de las decenas de nicaragüenses trabajadores de la construcción que están en el desempleo, en Miami, porque la empresa para la que laboraba cerró debido a la crisis financiera que afecta a Estados Unidos.

Pero Meléndez tiene menos oportunidades que cualquier otro desocupado en este país para conseguir otro empleo. No posee un estatus legal.

Todas las mañanas se levanta de madrugada para trasladarse a pie desde un área del North West hasta la Calle Ocho en el South West y la 30 avenida, en Miami, y se ubica en las inmediaciones de una ferretería junto a decenas de jornaleros que esperan la llegada de empleadores.

La tasa de pérdida de puestos laborales en el país está creciendo a su nivel más rápido en años, el porcentaje de desempleo se elevó a 8.1 por ciento en el mes de febrero, el más alto en 25 años; sin embargo, ese índice es superior entre los hispanos con un 10.9 por ciento, según el último reporte emitido por el Departamento del Trabajo en Estados Unidos.

Meléndez cree que regresar a Nicaragua no sería una buena decisión. “En Nicaragua no hay trabajo y las cosas están caras. Sería un error irse, con lo que mando de aquí sé que soluciono allá”.

En el lugar donde Meléndez se ubica para conseguir trabajo, la Policía realizó una redada hace semanas y once jornaleros fueron detenidos. Alfredo Mejía fue uno de los capturados y estuvo detenido más de 24 horas. Asegura que fue detenido solamente por buscar trabajo.

Mejía reconoce que corrió con suerte porque la Policía no lo entregó a las autoridades del Servicio de Inmigración y Aduana (ICE, por sus siglas en inglés), también le ayudó el hecho de que no existe orden de deportación en su contra.

Con voz quebrantada relata que la escena del momento en que fueron capturados permanece en su mente y ha sido una de las peores humillaciones que le ha tocado vivir. “Es un trauma, es un atropello para una persona que nunca ha estado preso, sólo por buscar trabajo; me sentí humillado”, recordó.

Orlando Reyes es otro de los jornaleros nicaragüenses que a diario busca empleo. “El trabajo ha tenido una caída del 90 por ciento… Hay veces me pregunto cómo hago Señor, Él (Dios) es quien me ha resuelto para suplir todas mis necesidades”.

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