- Extrema derecha formaría gobierno con Netanyahu
JERUSALÉN/ AFP
El futuro primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, del Likud, parecía resignado ayer a formar un gobierno restringido de derecha tras alcanzar un acuerdo con los ultranacionalistas de Israel Beitenu, una alianza que suscita inquietud en el mundo.
“Estamos de acuerdo en todos los principios y asuntos, así como en la distribución de ministerios y en la opción de un gabinete de unión”, dijo el diputado del Likud (derecha, 27 diputados), Guideon Saar, tras la firma en la madrugada del lunes de un acuerdo de coalición con Israel Beitenu (15 escaños sobre 120), el partido de Avigdor Lieberman.
“No cerramos la puerta a un gobierno ampliado y, si se forma, provocará cambios” en el acuerdo del Likud y de Israel Beitenu, añadió Saar, que supervisa las negociaciones para la formación del gabinete.
Según los términos de este primer acuerdo de coalición, Israel Beitenu obtendrá el ministerio de Relaciones Exteriores, atribuido a Lieberman, al igual que los de Seguridad Interior, Infraestructuras, Turismo e Integración (inmigración).
BUSCA GOBIERNO DE UNIDAD
Netanyahu se reunió ayer con el presidente Shimon Peres en Jerusalén para intentar convencerlo de que intervenga ante Kadima (28 escaños), el partido centrista de Tzipi Livni, la canciller saliente, y ante el Partido Laborista de Ehud Barak, ministro de Defensa, para que acepten formar un gobierno de unión nacional, según la radio pública.
Y es que el gobierno de marcado carácter conservador que se perfila es fuente de preocupación, en particular en Egipto y en Jordania, los dos países árabes que firmaron tratados de paz con Israel.
“Estamos confrontados a un factor negativo, que potencialmente puede crear daños” en el proceso de paz, “es decir la emergencia de un gobierno de extrema derecha en Israel”, declaró el jefe de la diplomacia egipcia, Ahmed Abul Gheit, en Bruselas.
El rey Abdalá II de Jordania estimó, por su parte, que la constitución de un nuevo gobierno en Israel no debía ser una “excusa” para retrasar las negociaciones de paz israelo-palestinas.
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, repitió que los europeos estarían “dispuestos a trabajar normalmente con un gobierno israelí que aceptase trabajar por una solución de dos Estados”. “Si no fuera el caso, la situación sería diferente”, añadió.
NETANYAHU RECHAZA UN ESTADO PALESTINO
Netanyahu rechaza la ida de un Estado palestino y prefiere hablar de una “paz económica” que prevea una mejora de las condiciones de vida de los palestinos en Cisjordania.
El canciller francés, Bernard Kouchner, exhortó, por su parte, a evitar el ostracismo. “Hará falta, y deseo que sea lo más abierto posible, trabajar con el Gobierno israelí”.
El Likud proseguirá las negociaciones con sus aliados naturales, los partidos religiosos y de extrema derecha, en particular el Shass ultraortodoxo sefardí (11 escaños), la Lista Unificada de la Torá (ultraortodoxo ashkenazi, cinco diputados), la Unión Nacional (cuatro) y Hogar Judío (tres).
Según el plazo legal, Netanyahu tiene que formar gobierno y someterlo al Parlamento antes del jueves, de lo contrario deberá pedir al presidente israelí, Shimon Peres, una prórroga de dos semanas.