- “Lo único que supe es que tenía el techo encima de mí”, cuenta sobreviviente que estaba en tierra
Los investigadores proseguían ayer su trabajo entre los restos del avión que se estrelló el jueves en Buffalo, Estado de Nueva York, Estados Unidos, causando 50 muertos, buscando indicios que les permita explicar el accidente.
Equipos forenses también estaban desplegados en el lugar para extraer de los escombros los cuerpos de las víctimas del vuelo 3407 de Continental Airlines, indicaron las autoridades locales en una conferencia de prensa retransmitida en el canal de noticias CNN.
La zona del desastre pudo ser asegurada luego del trabajo de los bomberos y los funcionarios de la Oficina Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), el organismo federal a cargo de la investigación, prosiguen el trabajo. Los expertos deben en particular identificar y recuperar piezas del aparato para analizarlas.
Las dos cajas negras del avión ya revelaron una acumulación de hielo en las alas del avión poco antes del aterrizaje, mientras la policía federal excluyó todo tipo de motivación criminal.
El Bombardier Dash 8-Q400, fletado por Continental Airlines con destino a Buffalo, provenía del aeropuerto neoyorquino de Newark y se estrelló el jueves en la noche en el suburbio Clarence. Bombardier también envió a su propio equipo de expertos.
La aeronave se estrelló en una casa en el suburbio de Clarence, y murieron los 44 pasajeros, cuatro tripulantes, un piloto que estaba de descanso y una persona en tierra. Otras dos personas dentro del inmueble, Karen Wielinski, de 57 años, y su hija Jill, de 22, consiguieron escapar con heridas menores.
VIVAS DE MILAGRO
Karen Wielinski veía televisión en la sala de la casa cuando escuchó un ruido, según contó a la estación de radio WBEN-AM en Buffalo. Agregó que su hija también se encontraba viendo la televisión en otra parte de la vivienda.
“Los aviones pasan por nuestra casa, pero éste sonaba muy diferente, más fuerte. Pensé ‘si es un avión se va a estrellar con algo’”, dijo a la estación. “Lo único que supe después es que tenía el techo encima de mí”.
Wielinski logró salir a rastras por un hueco entre los escombros, al tiempo que comenzaba el incendio. Su hija escapó de una forma parecida. Wielinski dijo que aún no sabe qué fue lo que pasó con su esposo, Doug, de 61 años, que se encontraba en otra parte de la casa.