- Cartas al Director
Respeto
“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto”.
Quiebra del CSE
Respecto a la nota periodística publicada ayer sobre “CSE en quiebra técnica”, realmente el Consejo Supremo Electoral (CSE), más que en una situación de quiebra técnica, se encuentra en una bancarrota moral, debido a que todos sus magistrados, sean liberales o sandinistas, han caído en el mayor descrédito tanto a nivel nacional como internacional.
El año pasado la Asamblea Nacional aprobó a toda marcha dos transferencias que sumaron 100 millones de córdobas, como auxilio económico extrapresupuestario y aún así siguen sin honrar sus deudas. ¿Adónde se ha desviado ese dinero? ¿Estará reflejado en el costoso jet ejecutivo utilizado por el magistrado del fraude, Roberto Rivas Reyes? Comparto el criterio de Ricardo Terán, dueño de la casa de Las Palmas, que la Contraloría General de la República (CGR) debe ordenar una auditoría especial en el CSE y hacer pública las declaraciones de probidad de todos sus magistrados. Ha llegado a tales niveles la corrupción atribuida a Rivas Reyes y a su protector, cardenal Obando y Bravo, que la revista alemana Der Spiegel les dedica un amplio reportaje. Está circulando en varios foros cibernéticos.
Eleonora Carrasco Peña
Reelección de Ripley
Es inaudito, digno de Ripley, que el magistrado Roberto Rivas del llamado Consejo Supremo Electoral, el cual debería de llamarse Consejo Supremo Fraudulento, quiera reelegirse. El magistrado Rivas por dignidad o vergüenza ni siquiera lo debería mencionar, pero si lo intenta es porque alguien lo respalda. Por eso se atreve a semejante desfachatez, sin embargo este respaldo es un abuso total.
Pero cómo no va querer reelegirse, si los demás lo hacen, aunque sean acusados de corruptos, y algunos ya son vitalicios, por los miles de dólares que devengan, manejando en la dirección que más les convenga, sin importarles la población, que es la que los mantiene. Esto ya no tiene nombre.
A Rivas le conviene seguir sangrando a la ciudadanía, con su reelección. De otra manera, ¿de dónde sacaría los millones para darse la gran vida a costilla de los demás luciendo camionetonas, yate, avión privado, mansiones, servidumbres y quién sabe cuántas cosas más? ¿De esto qué dice la CGR? La actitud de Roberto Rivas es un descaro completo, no le basta encubrir el robo de las elecciones de noviembre 2008.
Dios tarda pero no olvida estos atropellos hechos al pueblo de Nicaragua, por la política que cada día tiene menos credibilidad.
José Luis Salas
Arboricidio
Hace unos días leí con desagrado e incredulidad que personas irresponsables e ignorantes cometieron el peor de los crímenes ambientalistas: el arboricidio. Personas que todavía no comprenden la importancia que tienen los árboles para todos los seres vivientes y para regular el clima del planeta que habitamos. Sin árboles no hay lluvia, sin lluvia no hay alimentos, y sin éstos, sólo nos espera la muerte. Personas que todavía no cultivan la cultura del árbol y que, como dice don Fabio Gadea Mantilla: “Sembrar un árbol y otro y otro, es querer a Nicaragua”, y yo agregaría, “es querernos a nosotros mismos”.
Arborizar no es sembrar “palmeritas”, que ni dan sombra, ni desempeñan en lo mínimo los beneficios totales que nos dan los árboles. En Masaya, durante el gobierno municipal de Orlando Noguera, me alegró escuchar de sus labios que tenía como proyecto sembrar muchos miles de árboles; pero parece que sólo quedó en proyecto; pues lo que hubo en su Administración fue una deforestación tremenda. Con el pretexto de la ampliación de la carretera Managua-Masaya-Granada cortaron los árboles que crecían y adornaban la carretera en toda su extensión y en ambas bandas. En los bulevares, que podrían sembrar árboles frondosos, pues no obstaculizan los cables de energía eléctrica y telefonía, sembraron palmeritas, que ni adornan, ni crecen; por lo que no dan sombra, ni proporcionan los beneficios que nos brindan los árboles.
Creo que existe una ley que prohíbe el corte de un árbol, y cuando por alguna razón se autoriza el corte, también se debería obligar, como existe por ley, en muchos países: “Por cada árbol que se corte se deberán sembrar al menos dos, y cuidar el desarrollo de los mismos”.
Socorro López Cano
Operación Bertha
Es importante recordar las tragedias que vivimos en la aciaga década de los ochenta y es importante que los que no conocieron la pesadilla que nos tocó vivir en esta década los nicaragüenses, conozcan a través de sus importantes reportajes nuestro sufrimiento. En lo que se refiere a la Operación Bertha (el robo del siglo), el año pasado dijo el ingeniero Dionisio Marenco, “que él no cree que la Operación Bertha haya afectado a tanta gente, tal vez a algunos que tenían mucho dinero”. Yo disiento de la opinión del ingeniero Marenco, él se equivoca porque los afectados fuimos muchísima gente, más de lo que él piensa.
Cuando crecí, se nos enseñó a ahorrar, tanto en el hogar como en la escuela; costumbre que nunca perdí, y al iniciar mi carrera magisterial, empecé a ahorrar para asegurarme una vejez tranquila. Más o menos en 1963, los bancos también incentivaban el ahorro. A inicios de 1968 tenía en el banco más de 100,000 córdobas, ahorros de mi trabajo honesto; y con la Operación Bertha sólo quedó en mi cuenta bancaria la cantidad de 100 córdobas, que no duraron ni la “arrancada”. Mi padre era un hombre honesto como el resto de mi familia, y en esa operación, fríamente calculada, con alevosía y ventaja perdimos nuestros ahorros y parte de nuestro patrimonio. Como debería ver el señor Marenco, no fueron unos pocos ricos los que perdieron; fue la mayoría de gente trabajadora y honrada que creíamos que el ahorro aseguraba nuestra vejez; ahora estoy sola, enferma y sin dinero.
Aprovecho para felicitar a este Diario LA PRENSA, porque como la radio Corporación siempre han estado al lado del sufrido pueblo nicaragüense. Igualmente al periodista Douglas Carcache, por el magnífico y oportuno reportaje que publicó en LA PRENSA, el año pasado, cuando se cumplieron 20 años del asalto que fuimos víctimas los nicaragüenses honrados.
Argentina Velázquez O.
La historia se repite
Los matagalpinos recordamos con orgullo los 60 indios flecheros matagalpas que ayudaron en la victoria de la Batalla de San Jacinto, a Bartolomé Martínez, el Presidente más honrado en la historia nacional, a Nicasio del Castillo atendiendo los asuntos presidenciales desde Matagalpa, el único lugar seguro que existió en tiempos de William Walker, y el 14 de febrero de 1862, cuando Matagalpa fue elevada de villa a ciudad.
Espero este 14 de febrero con recuerdos que me enorgullecen y otros que me ponen triste, como el 14 de febrero de 1988, cuando se dio el robo más grande de la historia llamado desmonetización, ajuste económico preparado clandestinamente al que llamaron “Operación Bertha”. Le quitaron tres ceros a la moneda, la inflación se elevó exageradamente y la devaluación obligó a emigrar a miles de hermanos nicaragüenses, muchos se suicidaron y el resto quedamos más pobres.
Por coincidencias de la vida o castigo divino, Daniel Ortega está nuevamente en la Presidencia delegando al mismo alcalde del 88, que tiene preparados varios actos políticos disfrazados de culturales celebrando el 147 aniversario, aprovechando que tiene la mayoría de concejales para aprobarle una gran partida presupuestaria a sus fuerzas de choques y activistas del partido de gobierno llamados CPC, antiguos CDS. La historia se repite, sólo que no habrá cambio de moneda porque los nuevos ricos están rodeando al presidente Ortega, en vez de tres ceros le quitarán a la moneda tres palabras: “en Dios confiamos”.
Leopoldo Villalta López
Matagalpa
Hogar San Francisco
Hoy el hogar de longevos San Francisco de Asís, que está ubicado en Villa Chagüitillo, municipio de Sébaco, del departamento de Matagalpa, está necesitando del mayor apoyo posible de las instituciones tanto públicas como privadas, como del comercio y de la población en general, para poder brindarles una mejor atención a los longevos que actualmente residen en el mencionado hogar.
Quienes tengan la muy buena intención de colaborar con ellos, pueden visitarlos o llamar al teléfono: 775-4876.
Salvador Pérez González