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Irak celebró el sábado unas elecciones provinciales, calificadas de “importante paso adelante” por el Presidente estadounidense Barack Obama, con las que el país ponía a prueba la estabilización tras años de violencia.
“Este importante paso adelante deberá hacer avanzar el proceso que permita a los iraquíes responsabilizarse de su futuro”, señaló Obama en un comunicado en el que felicita a los iraquíes por las elecciones. También los elogió Staffan de Mistura, representante del Secretario General de la ONU en Irak.
“Pese al toque de queda, que puede ser una complicación, hemos podido ver una fuerte participación todo el día”, declaró. “Mabruk (bravo en árabe) por Irak y por todos los iraquíes”, les dijo. El índice de participación se anunciará el domingo y los resultados definitivos tardarán en conocerse debido a la complejidad del escrutinio. “Los resultados preliminares serán anunciados antes de cinco días y los definitivos en varias semanas”, confesó el responsable de la ONU.
Estas elecciones, las primeras desde 2005, se vieron empañadas no obstante por algunos incidentes. “Hubo problemas de organización y de logística menores. También hubo problemas de seguridad, pero nada grave”, afirmó el jefe de la Comisión Central Electoral, Faraj al Haydari.
Desde Mosul, “último bastión urbano de Al Qaeda” en el norte de Irak, hasta Fao, en el extremo sur a orillas del Golfo, pasando por Ramadi, a las puertas del desierto, o Bagdad, 15 millones de iraquíes estaban llamados a las urnas para renovar, mediante un sistema proporcional a una sola vuelta, los Consejos provinciales, que a su vez eligen a los gobernadores.
El Primer Ministro Nuri al Maliki, cuya lista “Coalición para el Estado de Derecho” parte como favorita, expresó su satisfacción por la “importante participación” en los comicios, que sirven para medir la estabilización del país y su propia popularidad.