¿Salón de la Fama?

[email protected] El Salón de la Fama del beisbol de Grandes Ligas, situado en Cooperstonwn, en Nueva York, tienen como lema preservar la historia, reconocer la excelencia y unir generaciones. Quienes ingresan son sometidos a un escrutinio tan estricto, que los distingue de los demás jugadores. No entran los buenos peloteros, sino los grandes. De ahí […]

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El Salón de la Fama del beisbol de Grandes Ligas, situado en Cooperstonwn, en Nueva York, tienen como lema preservar la historia, reconocer la excelencia y unir generaciones.

Quienes ingresan son sometidos a un escrutinio tan estricto, que los distingue de los demás jugadores. No entran los buenos peloteros, sino los grandes. De ahí el enorme orgullo que cada integrante siente al ser reconocido en ese recinto.

En nuestro modesto medio, también se ha tratado de reconocer a los mejores. Sin embargo, el ritmo de las promociones y la cantidad de ingresados, hizo perder el respeto por un esfuerzo que se concibió con las mejores intenciones.

Establecido en 1994, el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, tiene actualmente 190 miembros, es decir, cada promoción ha tenido un promedio de 13 nuevos integrantes. ¿Usted cree que en la historia tengamos 190 atletas famosos?

El primer error se dio en la primera promoción. En lugar de exaltar únicamente a Alexis Argüello y Denis Martínez, los dos grandes atletas que hemos tenido, se introdujo a 35 personas y ni siquiera se nos dijo con claridad quienes eran.

Cuando Cooperstown abrió sus puertas en 1936, lo hizo después de 60 años de haber sido establecida la Liga Nacional y 36 la Americana. Sin embargo los que recibieron el homenaje fueron cinco peloteros.

En el Salón pinolero reconoce todos los deportes y eso incrementa el margen de error, pero si somos sinceros, sabemos que no hemos tenido tantas figuras como las que están dentro.

No obstante, debe reconocerse que en los últimos años, y sobre todo, en este, se ha hecho el esfuerzo por premiar a quienes en realidad lo merecen y eso es realmente plausible.

El Salón de la Fama merece atletas como Roberto Espino y Adolfo Álvarez, lo mismo que dirigentes como William Ramírez. Sólo así podrá adquirir la legitimidad que debería tener.

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