- Benedicto XVI sostiene que en Israel y Palestina “la gran mayoría” de la población quiere “vivir en paz”
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El Papa Benedicto XVI dijo ayer que “el profundo deseo de vivir en paz sale de los corazones de la gran mayoría de la población israelí y palestina”, y confió en que “con la sabia y previsora contribución de todos” se darán respuestas concretas a la aspiración de vivir en paz, seguridad y dignidad.
El Papa ha oficiado en la Basílica de San Pedro la primera misa del año concelebrada con cinco monseñores, cardenales y obispos, entre ellos el secretario de Estado, cardenal Tarsicio Bertone, dedicada a María Madre de Dios y en la 42 Jornada Mundial de la Paz con el lema: Combatir la Pobreza, Luchar por la Paz.
Durante la homilía el Obispo de Roma abordó la situación que vive estos días la Franja de Gaza y dijo que una vez más está en peligro la paz “por el estallido masivo de la violencia en la Franja de Gaza en respuesta a otra violencia” y expresó preocupación y temor por el futuro, aunque también esperanza para vivir en paz, seguridad y dignidad.
“La violencia, el odio y la desconfianza son las formas de pobreza, tal vez las más terribles— que hay que combatir”, afirmó y recordó a todos los que allí sufren, en especial “a la pequeña pero ferviente parroquia de Gaza”.
Lanzó un llamamiento para que la “violencia” y el “odio” no “se impongan” en el mundo en 2009, haciendo especial alusión a Gaza donde, afirmó, “la gran mayoría” de la población israelí y palestina quiere “vivir en paz”.
dENUNCIA CARRERA ARMAMENTISTA
El Papa señaló que en el Día Mundial de la Paz la pobreza impide que las personas y las familias vivan de acuerdo a su dignidad, “ofende a la justicia y a la igualdad y pone en peligro la coexistencia pacífica”.
“La violencia, el odio y el desaliento son también formas de pobreza que hay que combatir y tal vez las más terribles. No deben imponerse”, declaró el Papa en el Vaticano en ocasión del Año Nuevo, celebrado en la Iglesia católica como el Día Mundial de la Paz.
El Pontífice precisó que es necesario evaluar el fenómeno de la globalización y que frente a pandemias extendidas, la pobreza infantil y la crisis alimentaria, “lamentablemente” volvemos a denunciar la “inaceptable carrera de armamentos”.
“Por un lado matizó, celebramos la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, por otro, está el aumento de los gastos militares en violación de la Carta de las Naciones Unidas, que se compromete a reducirlos al mínimo”.
Diferenció la pobreza “elegida” de la pobreza “a combatir”, la que oprime a tantos hombres y mujeres y amenaza la paz de todos, y afirmó que “debemos redescubrir la sobriedad y la solidaridad, que son valores evangélicos y, sin embargo, valores universales”.
El Papa, experto en la vida de Jesús de Nazaret, distinguió la pobreza y la opción propuesta por Jesús, quien encarnó “una revolución pacífica, no ideológica, pero sí espiritual”, de la lucha contra la pobreza para hacer que el mundo sea más justo y unido.