- Arriba a 50 años, sin Fidel Castro
Cuba celebró ayer jueves 50 años de la Revolución de Fidel Castro, su líder histórico ausente de instancias públicas y retirado del poder por enfermedad, confrontada a desafíos económicos y políticos.
A medio siglo del triunfo, la Revolución cubana genera pasiones encontradas: sus seguidores destacan aciertos en salud, educación y deportes, mientras que los detractores la falta de libertad y el mal manejo de la economía.
Último de los líderes históricos comunistas y leyenda guerrillera del siglo XX, Castro no aparece en público desde hace dos años y medio, pero su imagen protagoniza los emblemas de la celebración.
Las calles de esta ciudad están engalanadas con banderas y carteles, pero con austeridad, pues Cuba enfrenta una adversa situación económica, incluyendo pérdidas por 10,000 millones de dólares en 2008 por el golpe de tres huracanes.
Raúl Castro, quien asumió el mando temporalmente en julio de 2006 y formalmente en febrero pasado, dijo ser optimista y rechazó que la Revolución sea un fracaso como asegura Estados Unidos, aunque auguró tiempos difíciles.
“El pueblo de Cuba se siente orgulloso y seguro de sí mismo, orgulloso de su Revolución (…) Hay muchas cosas positivas, pero a su vez traen aparejados los problemas que tenemos que enfrentar”, dijo el gobernante.
LOS SENSIBLES
Vivienda: el déficit habitacional se calcula en más 500,000 casas. En 2005 el Gobierno inició un millonario programa de construcción de 100,000 casas al año, pero la falta de mano de obra y organización hicieron bajar la meta a 70,000 viviendas en 2007 y menos de 50,000 en 2008.
Pérdida de valor del salario: los devaluados salarios —de unos 20 dólares mensuales— que paga el Gobierno, llevan a los profesionales cubanos a emplearse en oficios en busca de divisas o a abandonar la isla. Una de las principales metas del actual Gobierno es devolver el poder de compra a ese dinero.
Alimentación: los cubanos reciben una canasta básica muy subsidiada pero insuficiente, que deben completar en tiendas que venden a altos precios. Según datos oficiales, la familia cubana emplea el 80 por ciento de sus ingresos en alimentación.