- Propuso ayuda financiera a los fabricantes de automóviles
El presidente estadounidense George W. Bush defendió su decisión de que el Estado otorgue ayuda financiera a los fabricantes de automóviles, con el argumento de que una quiebra de estos últimos podría provocar una recesión más profunda en Estados Unidos.
“Nos gustaría que las medidas que tomo no fueran necesarias. Pero dada la situación, es la forma más eficaz y responsable de asumir el desafío que enfrenta nuestro país”, dijo Bush en su alocución radial semanal.
“Dado el estado actual de la industria automotriz, mis asesores económicos piensan que la declaración de quiebra llevaría a su derrumbe y sumergiría a nuestra economía en una recesión más larga y más profunda”, dijo.
Al anunciar que su gobierno aceptaba prestar hasta 17,400 millones de dólares a los fabricantes de autos en contrapartida de planes de reestructuración antes del 31 de marzo del 2009, Bush se expone a las críticas de quienes se oponen a esa intervención de la autoridad pública en el ámbito privado y a la utilización del dinero del contribuyente con esos fines.
Sin embargo, el Presidente repitió que los fabricantes deberán devolver los préstamos y demostrar que son viables. Estimó que serán “capaces” de hacerlo.
“Esta reestructuración exigirá importantes concesiones de todos aquéllos que están involucrados en la industria automotriz: la dirección, los sindicatos, los acreedores, los accionistas, los concesionarios y los proveedores”, advirtió.
“Ahora es necesario tomar las decisiones difíciles para que las empresas sean viables; de lo contrario, la única opción que quedará será la declaración de quiebra”, dijo.