Hay… ¡ay!
Milos J. Gomalle
Hay quienes creen que el prójimo es un cerdo
hasta que lo enferman sin dar la cara.
¡Ay! de quien siempre se agarra la vara
y acaban rascándolo como a un cerdo.
Hay los mudos que tienen teléfono
y sonrientes aprueban al dictador.
¡Ay! los que por ellos sienten terror
y callan por no poseer teléfono.
Hay los que viven del fraude y la traición
que por poco nos envían al infierno.
¡Ay! por este mundo sin su liberación.
Y aun por todos los hombres de la Tierra
no he sentido calor en el invierno
por la Paz que distorsiona la Guerra.
La Sapa presumida
Muy enamorada la Sapa esperaba a su Sapo en un charco de agua, cuando en eso se le acercó un Coral Rojo y Negro sonriendo o eso fue lo que creyó la Sapa.
Yo sólo acepto sonrisas de mi sapo dijo la Sapa para que le oyeran posibles Sapos que habían a su alrededor y agregó: pues si bien es cierto que todos somos iguales, perdón animales… también es cierto que las culebras no me gustan.
Babosa reaccionó el Coral yo no vengo a enamorarte, sino que a devorarte; y sólo se miraban las patitas estremecidas de la Sapa por el veneno del Coral que se la tragó de un solo tapazo.