- Poesía nicaragüense
Fuego sois, un verso lejos,
y de la verdad en que me extremo,
suma el candor de tu verbo y de tu cuerpo:
a pesar del agua que se baña en tus ojos,
a pesar de tu risa que bromea con ternura,
fuego serás como la poesía.
Fuego sois, un verso tierno,
que sueña que juega la existencia,
porque el amor que es verso y vuelo,
nada quema en la pena de los fuegos.
Nada que merezca de ti
se quemará antes del último verso,
porque cada palabra es un gesto
de la sutil llamarada sumisa
que ágil va entre las cenizas
sin perder el encendido de tu vientre.
Telica, 26 de marzo, 2007.
Fuego soy extinguido
El hombre que soy
no es otra cosa que mi amor
en la grandeza del fuego y la violencia
de mis latidos, cuando te miro y me quemo,
cuando empiezo a vivirme entre cenizas y fuegos.
Ese hombre que soy
todo lo mata y todo lo quema:
quemo la mujer que es sagrada y vital
para encender la luz que posa el cielo,
pues temo que el amor sabe que camina
una mujer en llamas, una mujer en fuego,
una mujer que es madre desde el vientre
hasta los resplandores del miedo.
Y el hombre que soy
ya no seré fuego si me quieres,
puesto que al darme en mis alegrías
y en los anhelos que el amor atesora,
todo lo quemaré en ti hasta que muera,
todo se irá muriendo en fuego y vida
con la esperanza de que me consuma.
Telica, 07-08 de mayo, 2007.