El Almirante Chabanenko podrá ser visitado por la población cubana. (LA PRENSA/AFP PHOTO/Yoel de la Noval)

Buques rusos llegan a Cuba

Algunos cubanos recordaron los viejos tiempos LA HABANA/ AFP Sorprendidos por un intercambio de salvas de saludo y bienvenida, los cubanos vieron entrar este viernes al puerto de La Habana al moderno destructor ruso Almirante Chabanenko, una fortaleza flotante amiga, de las que no los visitaban desde hacía 17 años. “Es una visita repleta de […]

  • Algunos cubanos recordaron los viejos tiempos

LA HABANA/ AFP

Sorprendidos por un intercambio de salvas de saludo y bienvenida, los cubanos vieron entrar este viernes al puerto de La Habana al moderno destructor ruso Almirante Chabanenko, una fortaleza flotante amiga, de las que no los visitaban desde hacía 17 años.

“Es una visita repleta de simbolismo y de que vuelven los viejos tiempos entre Rusia y Cuba”, dijo a la AFP Yaser Rodríguez, un arqueólogo de 25 años que tenía apenas ocho en 1991, cuando se desintegró la Unión Soviética y dejó a Cuba “sola en medio de un mar de capitalismo”, según dijo entonces el líder Fidel Castro.

Rodríguez y su amigo Nelson Cruz, ambos “fanáticos a los barcos”, llegaron “muy temprano” a la entrada de la Bahía de La Habana para ver al Almirante Chabanenko, uno de los tres barcos que forman el destacamento naval ruso, de visita en Cuba hasta el próximo martes, y el único que ancló esta fecha en su puerto.

El destructor, el más moderno de la flota rusa, con 169 metros de eslora y 19 metros de manga, y los buques de reabastecimiento Iván Bubnov y SB-406, son los primeros de guerra rusos que visitan la isla en 17 años, y llegaron a La Habana procedentes de Nicaragua y Venezuela, países que visitaron anteriormente.

El buque conserva las estrellas rojas, emblema del desaparecido Ejército Rojo que siguen usando las Fuerzas Armadas rusas, y tiene en su popa la bandera blanca y azul de San Andrés, utilizada por los buques de guerra rusos desde la época de Pedro el Grande.

“Me emociona ver ese barco, los rusos siempre fueron nuestros amigos. A pesar de los pesares, no albergamos odios hacia ese heroico pueblo”, comentó Marielena Pagés, de 59 años.

Para el teniente coronel (r) de la aviación, Juan Gómez (63), que contempló la llegada del navío sentado en el muro del malecón, “es como recibir a un viejo amigo”.

“Es una histórica ocasión, y me alegra que rusos y cubanos vuelvan a ser amigos”, dijo a la AFP Amy, una turista australiana de 48 años, que llegó al litoral atraída por los cañonazos que escuchó.

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