Familias enteras fallecieron cuando el suicida hizo estallar su carga en restaurante atestado de comensales. (LA PRENSA/AFP/ MARWAN IBRAHIM)

Kamikaze mata a 55 al norte de Irak

KIRKUK, Irak/AFP y AP Al menos 55 personas murieron y 95 resultaron heridas ayer en un atentado en un restaurante cerca de Kirkuk, al norte de Bagdad, donde se celebraba el último día de la fiesta de Eid Al Adha, en el ataque más letal perpetrado en Irak en los últimos seis meses. En el […]

KIRKUK, Irak/AFP y AP

Al menos 55 personas murieron y 95 resultaron heridas ayer en un atentado en un restaurante cerca de Kirkuk, al norte de Bagdad, donde se celebraba el último día de la fiesta de Eid Al Adha, en el ataque más letal perpetrado en Irak en los últimos seis meses.

En el momento del atentado, varios jefes de tribus almorzaban con representantes del presidente iraquí Jalal Talabani (que es kurdo), para hablar sobre la situación en Kirkuk. Ninguno resultó herido en el atentado porque estaban en otra sala.

El atentado se produjo a primeras horas de la tarde en uno de los establecimientos más conocidos de la provincia, el Abadalá, a unos 15 kilómetros de Kirkuk, en una ruta controlada por los combatientes kurdos.

El restaurante es frecuentado habitualmente por miembros de todas las comunidades locales —sunitas, kurdos y turcomanos— y el ataque contra el mismo tuvo lugar en el último día de la fiesta de Eid Al Adha, la principal del calendario musulmán.

Según un camarero, Abbas Fadel, un kamikaze activó su cinturón de explosivos en una sala donde estaban almorzando muchas familias.

BAÑO DE SANGRE

Muchas víctimas yacían en el suelo, con el rostro ensangrentado, refirió un periodista de la AFP.

En el principal hospital de la ciudad, los familiares lloraban en medio de los corredores bañados en sangre, mientras los médicos trataban de salvar vidas. Muchas de las víctimas tenían heridas horribles y los cuerpos retorcidos de los muertos yacían en el piso de la Sala de Emergencia.

Salam Abdula, un curdo de 45 años, dijo que almorzaba con su esposa cuando vieron una lluvia de esquirlas.

“Sostuve a mi esposa y la saqué del lugar. Al salir vimos cadáveres cubiertos de sangre y una tremenda destrucción”, dijo. “Esperamos frente al restaurante durante algunos minutos. Después una ambulancia nos llevó al hospital”. Abdula recibió una herida en la cabeza y la mano izquierda y su esposa en la cabeza y el pecho.

“Hay cada vez más víctimas que llegan”, señaló un médico de los servicios de emergencia, Mohammed Abdala.

A la entrada de ese servicio, un niño de unos 5 años lloraba porque, según contaba, perdió a sus padres.

Cerca de él, Rezkar Mahmud, un kurdo de 24 años, fue herido en una pierna. Cuando estalló la bomba, almorzaba con su padre, su mujer y sus hijos.

FAMILIARES PERDIDOS

“El restaurante estaba lleno. La explosión hizo añicos los vidrios y derrumbó las paredes. No sé dónde se hallan mis hijos y mi padre”, afirma.

“Yo he perdido a mi nieta. Tenía 4 años. Y no sé dónde están mis dos hijos”, cuenta Reskiya Oji, una iraquí turcomana de 49 años, recostada en una cama de los servicios de emergencia, con su ropa manchada de sangre.

Ante la afluencia de víctimas, la policía pidió donaciones de sangre.

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