Dibujo de Marc Chagall. LA PRENSA/CORTESÍA.

El silencio del olvido

No subirá más el silencio a la sombra, ni ha de arder aquí la raíz del olvido. El pasado es una espada que agoniza; su nombre vive de las ruinas y escombros. Pero los amantes en su alegría avanzan junto a la edad de una herida que no duerme, ni en las arenas tristes que […]

No subirá más el silencio a la sombra,

ni ha de arder aquí la raíz del olvido.

El pasado es una espada que agoniza;

su nombre vive de las ruinas y escombros.

Pero los amantes en su alegría avanzan

junto a la edad de una herida

que no duerme,

ni en las arenas tristes que florecen

en la memoria,

ni la desnuda soledad de los abismos.

Porque cada grito, cualquier dolor, un sueño

lo oye al más simple de los mortales

en las fértiles llanuras,

en los desiertos secos.

Sin embargo,

tierna es la noche. Lo oscuro de la pobreza.

Las piedras no tienen agua, se las llevó

el verano y desde entonces no lloran.

Las estrellas nacen, crecen y mueren.

Se parecen a los humanos.

La Prensa Literaria

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