Las pinturas de Julio Visquerra estarán expuestas en Galería Josefina, el próximo miércoles 3 de diciembre, a las 7:00 p.m. LA PRENSA/ CORTESÍA

Monalisas del trópico

“Mi obra es realismo mágico influenciado por nuestro mundo tropical”, valora el artista hondureño Julio Visquerra, cuando habla sobre su producción artística, la que realiza desde 1960, cuando ingresa al mundo de las bellas artes, principalmente en las composiciones femeninas exóticas concebidas en el paisaje tropical hondureño, y su entorno de frutografía, magia del color, […]

“Mi obra es realismo mágico influenciado por nuestro mundo tropical”, valora el artista hondureño Julio Visquerra, cuando habla sobre su producción artística, la que realiza desde 1960, cuando ingresa al mundo de las bellas artes, principalmente en las composiciones femeninas exóticas concebidas en el paisaje tropical hondureño, y su entorno de frutografía, magia del color, misterio y sensualidad.

Es sobre este exotismo del arte de lo bello y agradable, que rememora desde su remantización el modelo clásico de la Mona Lisa, o madonas, con paisajes de Leonardo da Vinci, que el crítico español J. Llop S., de la Vanguardia, Barcelona, valora como una “pintura de rostros exóticos con ritmo y sabor tropical, donde sus figuras humanas o de animales entroncan con elementos vegetales, produciendo un arte preciosista y detallista”.

Se aprecia una muestra de color, feminidad y naturaleza, tapizada del selvático paisaje hondureño, destacando su estilo propio del realismo mágico centroamericano, donde florece la magia y fantasía, sensualidad y delicadeza, el cual el más simple espectador logra capturar, convirtiendo expresiones en un arte para el placer y el deleite de la admiración permanente.

Es sobre estas manifestaciones, propias de la fantasía, la realidad y la imaginación, materializadas en las pinturas de este consagrado maestro de arte hondureño, que muchos observadores de su arte han visto elementos de una identidad artística, que han llamado las “composiciones visquerreanas”. Con el manejo de rostros, frutas delicadamente hechas, incluso con detalles naturalistas.

¿Qué papel juega ese factor en las sólidas estructuras construidas por el artista? Sin duda alguna, las frutas son un símbolo inequívoco: representan vida, esperanza y movimiento. Concretando los enlaces entre el personaje central y su entorno, al que le agrega aves y otras formas caprichosas, produciéndonos sensaciones de fantasías oníricas, y misterio sensual del fecundo trópico mesoamericano.

Sus pinturas estarán expuestas en Galería Josefina, el próximo miércoles 3 de diciembre, a las 7:00 p.m.

La Prensa Literaria

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