Los productores también están aprendiendo a cultivar semilla de arroz para abastecer los programas alimentarios del Gobierno. La Cooperativa Augusto C. Sandino es una de las principales productoras de este grano. ( LA PRENSA/J. MORALES.)

Al rescate de arroceros en quiebra

Cooperativa pide que le receten la “medicina” con que la misión técnica taiwanesa salvó a otros agricultores endeudados y con bajos rendimientos productivos [doap_box title=»Les exigen tener “ganas de trabajar”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El jefe de la Misión de Técnica de China Taiwán en Nicaragua, Francisco Wang, dijo que su Gobierno está interesado en impulsar en […]

  • Cooperativa pide que le receten la “medicina” con que la misión técnica taiwanesa salvó a otros agricultores endeudados y con bajos rendimientos productivos
[doap_box title=»Les exigen tener “ganas de trabajar”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El jefe de la Misión de Técnica de China Taiwán en Nicaragua, Francisco Wang, dijo que su Gobierno está interesado en impulsar en Nicaragua la producción de arroz mediante un programa de asistencia técnica a pequeños arroceros del país.

Añadió que tiene un fondo disponible de un millón de dólares para asistir a otras cinco cooperativas de arroz, que necesiten mejorar su producción.

Las cooperativas interesadas en aplicar deben demostrar que tienen buena tierra, acceso al agua “y ganas de trabajar”.

Sólo en asistencia técnica, la misión taiwanesa está invirtiendo un poco más de 300 mil dólares.

El especialista superior taiwanés, William Fang, quien tiene más de un año de acompañar a los productores de las cooperativas beneficiadas con este proyecto, señaló que uno de los principales problemas que éstos enfrentan es el bajo rendimiento de la siembra de arroz.

Fang señaló que otro de los problemas es la falta de capacitación de los productores.

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Hace 26 años, el productor Rafael Ruiz decidió con otros 14 agricultores de Sébaco, Matagalpa, formar una pequeña cooperativa productora de arroz, logrando al poco tiempo importantes ingresos económicos que les permitieron mejorar la calidad de vida de sus familias.

Ese crecimiento de las ganancias de la Cooperativa de Producción Mario Dávila Molina, ubicada en el kilómetro 113 de la Carretera Panamericana, fue estimulado en parte por el alto rendimiento de la siembra de arroz tecnificado, el bajo costo de los insumos agrícolas y el fácil acceso a financiamiento que tenían con el ya desaparecido Banco Nacional de Desarrollo.

Parte del dinero que obtenían lo destinaban a la compra de maquinarias y semilla mejoradas, así como a la adquisición de insumos agrícolas para la cosecha siguiente.

Ruiz, quien ahora sólo recuerda los tiempos de prosperidad económica de su cooperativa, asegura que consiguieron las tierras que hoy dedican al cultivo de arroz, luego de una reforma a la Ley Agraria en la década de los ochenta.

Tal fue el crecimiento económico de la cooperativa, que el número de sus socios pasó de 14 a 21 productores.

“En esos años no había muchos problemas, porque crédito que se solicitaba crédito que se pagaba. Además, los intereses eran favorables”, relata el productor, visiblemente triste por la situación crítica en que hoy se encuentra la cooperativa.

Ruiz reconoce que durante la época que en esta cooperativa obtuvo grandes ganancias, ninguno de sus socios se preocupó por crear un fondo de ahorro que les respaldara al momento de una crisis en el crédito, o ante los embates de la naturaleza.

En 1998, el Gobierno de Arnoldo Alemán anunció el cierre del Banco Nacional de Desarrollo, una de las principales entidades bancarias del Estado que destinaba la mayor parte de su cartera a financiar a pequeños y medianos productores agropecuarios.

El cierre de este banco estatal dejó en una virtual desprotección a miles de productores que recibían financiamiento para cultivos. La cooperativa Mario Dávila Molina no fue la excepción.

“Eso nos obligó a caer en las manos de las financieras, pues con la banca privada no éramos objeto de créditos”, afirma Ruiz.

Desde entonces, la cooperativa Mario Dávila Molina empezó a adquirir créditos con tasas de interés elevadas, que ascendían a un tres por ciento mensual y con un 40 por ciento en comisiones anuales.

“Nosotros trabajábamos, pero al final salíamos endeudados por el alto costo financiero. Nos fuimos endeudando, endeudando y hasta estuvimos a punto de perder la finca”, aseguró el productor.

MÁS DEUDAS

En un intento por evitar el embargo de sus tierras, en el 2007 estos productores adquirieron un crédito de cuatro millones de córdobas con el Fondo de Crédito Rural (FCR) para cultivar 140 manzanas de arroz.

Tenían la esperanza de saldar parte de sus deudas con las ganancias que obtuvieran de la venta de la cosecha, pero no fue así.

La siembra fue atacada por plagas e inundaciones que ocasionaron una drástica reducción en el rendimiento de la siembra. Por manzana los productores sólo lograron sacar 50 quintales de arroz granza, menos de los 70 quintales que esperaban.

A esa situación, según Ruiz, se sumaron los bajos precios que recibieron los productores por cada quintal de arroz, por las acopiadoras y distribuidoras de arroz que operan en esa zona del país.

Explica que cultivar una manzana de arroz cuesta 1,250 dólares, un poco más de 25 mil córdobas.

Ruiz considera que las trilladoras deberían comprar el quintal de grano en granza a 430 córdobas, pero éstas pagan hasta 460 si el arroz lo llevan secado, lo que implica más costo para el productor. “Eso significa que ahí estamos perdiendo y ahorita no estamos ganando; sólo trabajamos por trabajar”, expresó.

ESPERAN AYUDA

En un segundo intento por levantar cabeza, los productores volvieron a solicitar otro crédito por tres millones de córdobas con FCR, cuyo fondo esperan invertir en la próxima cosecha de arroz, pero esta vez con asesoría de la Misión Técnica de China Taiwán.

Hace pocos meses, a través del FCR la cooperativa Mario Dávila Molina aplicó al programa de asistencia técnica para la producción de arroz que impulsa la Misión de Taiwán en Nicaragua, que evalúa la posibilidad de asistir a estos productores endeudados.

Ruiz afirma que a pesar del severo endeudamiento de esta cooperativa, una de las fortalezas es que ellos cuentan con maquinarias, como tractores y cosechadoras, y un sistema contable financiero.

MODELO DE RECUPERACIÓN

El jefe de la Misión Técnica de China Taiwán en Nicaragua, Francisco Wang, explicó que su país está interesado en ayudar a estos 21 productores de la cooperativa Mario Dávila Molina, para que mejoren su situación económica, lo que ya lograron con otras dos cooperativas que igual estuvieron quebradas financieramente.

Una de las cooperativas que logró sacar a flote su economía fue la Augusto C. Sandino, que en menos de un año saldó sus deudas por más de un millón de córdobas, tras recibir asesoría de especialistas taiwaneses.

Hoy, la amenaza de perderlo todo sólo queda en la memoria del presidente de esa cooperativa, Róger Manuel Rivas Tórrez, quien dice: “Aprendimos la lección”.

Esta cooperativa también fue atendida por el extinto Banco Nacional de Desarrollo entre 1986 y 1997.

Tras el cierre del banco estatal, los 10 productores que forman esta cooperativa recurrieron a un grupo de comerciantes que les brindaron financiamiento para la siembra, pero la cosecha se la compraban a precios más bajos.

“Nosotros les quedábamos debiendo a ellos entre 400 y 600 mil córdobas, que veníamos arrastrando en todas las cosechas”, expresó.

Luego, empezaron a trabajar con una empresa que les daba financiamiento con la condición de que le vendieran la granza al precio que les impusiera, por lo que los márgenes de ganancias de los agricultores eran nulos.

Después de acumular una deuda de más de un millón de córdobas, el año pasado esta cooperativa logró obtener asistencia y financiamiento de la Misión Técnica de China Taiwán.

“Ahora nosotros con Taiwán hemos sacado mejores cosechas, mejores rendimientos y hemos vendido a mejores precios, porque ahora sí nosotros le vendemos a quienes nos pagan mejor. Ya no tenemos el compromiso de venderle a equis persona”, expresó.

En el 2006, la Misión de Taiwán aprobó para la cooperativa un fondo de 70 mil dólares para la siembra de 70 manzanas de arroz, después les entregó otro monto de 140 mil dólares para el cultivo de otras 140 manzanas de arroz.

Desde que recibieron asesoría agrícola taiwanesa, esta cooperativa logró aumentar en un 20 por ciento su rendimiento productivo. Por manzana, la cooperativa obtenía en promedio 80 quintales y ahora logran 102 quintales.

Los próximos pasos de esta cooperativa serán construir un centro de almacenamiento de arroz y comprar una secadora.

Economía

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