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Estaba lloviendo a cántaros, el cielo estaba oscuro pero en el Centro de Educación Pan y Amor había un movimiento imparable. Tres señoras estaban en la cocina preparando el almuerzo, los refrescos y las meriendas de los niños que asisten diariamente, de forma gratuita, a este centro aledaño al Mercado Oriental. Las maestras impartían su clase, los niños prestaban su atención y doña Charlotte Somarriba, directora de la Asociación Pan y Amor, me recibía con una enorme sonrisa al lado de doña Mimi Porras, también parte de la junta directiva.
Primero recorrimos el centro, que fue creado en 1994 por un grupo de damas después de trabajar con las Misioneras de Caridad de Madre Teresa de Calcuta en el Mercado Oriental, como un esfuerzo para eliminar el trabajo infantil por medio del acceso a una buena educación, a como reza la introducción en su página web. Al detenernos a platicar doña Charlotte comentó que al inicio la gente creía que sólo aguantarían unos meses, pero de una u otra forma ya llevamos 14 años aquí, nos encanta.
El primer año iniciaron con 40 niños, hoy ya cuentan con 280 beneficiados. Siempre hemos pensado que es necesario educar porque es la única forma que vas a sacar de la pobreza a los niños, no sólo es comer, también es vital la salud y educación, explica.
Tiempo para los angelitos
Nosotros queremos a cada niño y luchamos por ellos, doña Charlotte cuenta orgullosa que ya tiene a sus primeros tres bachilleres dentro de siete que están becados en Don Bosco aprendiendo su carrera técnica este año.
Para nosotras no es difícil, sólo verle la carita a estos niños ya nos inspira. No nos cuesta, nos encanta lo que hacemos y tenemos la gran posibilidad, ya no estamos con niños chiquitos, los nietos están lejos entonces podemos dedicarles nuestro tiempo. Gozamos con lo que hacemos.
Al preguntarle cuánto tiempo es el que dedica al centro, responde, sin olvidar su sonrisa: Si le preguntas a mi esposo, el día entero, él diría 24 horas. Gracias a Dios es muy bueno y nos apoya, así como los otros maridos.
Sobre su familia cuenta que sus tres hijas y nietas viven en el extranjero, quienes junto con las hijas de doña Mimi están en la directiva de la asociación en los Estados Unidos, que ya nos hemos registrado allá para abarcar más donantes.
Charlotte Somarriba actúa a diario para sacar adelante a los niños de nuestro país.