- Filadelfia hizo movidas que ahora pagan
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No existe una fórmula mágica. No hay una receta secreta. No se ha escrito un libro que se haya agotado en Amazon con el título: “Cómo crear un Equipo de Serie Mundial o te devolvemos el dinero, los 200 millones de dólares que has invertido”.
Pero siempre hay lecciones que se deben aprender de los equipos que han llegado a la Serie Mundial. Y aquí tienen una lección que nos dejan los últimos representantes de la Liga Nacional en el más reciente Clásico de Otoño, los Filis: No se olviden de las movidas de poca monta.
Los Filis, como su leal público hace tiempo lo reconoce, nunca han hecho grandes movidas. No incorporan al jugador más caro o al agente libre más famoso del mercado. No piden en cambio el nombre más atractivo cerca de la fecha de cierre de trueques al finalizar julio.
En vez de eso, se escapan de los titulares y van detrás de los jugadores que nunca han sido la noticia del día en SportsCenter.
Matt Stairs, Jayson Werth, Greg Dobbs, Scott Eyre, J.C. Romero y Chad Durbin.
Los nombres mencionados no son jugadores alrededor de los cuales armas un equipo. No son los nombres que leerán en las marquesinas de la Serie Mundial. Pero si los suman a un equipo de estrellas locales, a un Jimmy Rollins y Chase Utley, un Ryan Howard y Cole Hamels y los jugadores antes mencionados se convierten en lo siguiente: Jugadores con los que ganas.
Encontrar ese estilo de jugadores ha sido la especialidad del gerente general, Pat Gillick, durante alrededor de tres décadas. Y 11 viajes a la postemporada después, con cuatro franquicias diferentes, hacen que uno piense que sabe bien qué es lo que está haciendo.
“Sabes, no siempre se trata de ir detrás de Ese Gran Agente Libre”, dijo el pitcher de los Filis, Jamie Moyer. “A veces, ese Gran Agente libre puede ocasionar problemas”.
No es necesario que recordemos esos inconvenientes. Ni siquiera es necesario que les recuerde la larga lista de equipos que han incorporado a esos jugadores y se dieron cuenta, después de armarse a su alrededor, que sus piezas aún no encajaban.
Se trata de un equipo y de un gerente general que le han prestado atención extra a esos pequeños detalles y que han sabido cómo hacer para que esas pequeñas movidas ayuden a unir las piezas fundamentales del equipo.
Ésa es la idea fundamental de los Filis del 2008: Ganar no siempre involucra grandes inversiones de dinero. No se reduce al jugador que se pueda conseguir antes del 31 de julio y mucho menos a estar en los titulares el 14 de diciembre. Se trata de encontrar jugadores de todos los estilos y tamaños, y después ensamblarlos.
“Y ése es un trabajo que hay que reconocer de Pat, porque creo que cuenta con muy buenos instintos y sabe reconocer a esas pequeñas piezas”, dijo el gerente general asistente, Mike Arbuckle.
De modo que al cierre de la fecha de cambios en julio, por ejemplo, Gillick se plantó con el precio de un par de relevistas izquierdos en el mercado. Exactamente una semana después, pudo salir al mercado y hacer un acuerdo por un relevista zurdo tan bueno como cualquiera de los anteriores, Scott Eyre.
Después está el hombre que se podría decir que ha bateado como emergente el jonrón más importante en la historia de los Filis, Matt Stairs. Él, también fue un jugador que Gillick incorporó en agosto después de que su equipo anterior (Toronto) lo diera en asignación.
Pero Stairs fue capaz de llenar una posición que los Filis habían intentado ocupar durante semanas, un jugador de la banca que puede conectar jonrones. Y después de una descomunal bomba en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante Jonathan Broxton, ese cambio nunca se ha visto mejor.