Ometepetl paraíso entre volcanes

Ver Galería de Fotos Esta paradisíaca isla de 276 kilómetros cuadrados está localizada en el centro del Lago Cocibolca, y en ella se encuentran sus dos majestuosos símbolos volcánicos: Concepción y Maderas (Meyateyte y Omeyatecigoat), de 1,610 metros de altura el primero, y de 1,394 metros el segundo, el que además tiene en su cráter […]

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Esta paradisíaca isla de 276 kilómetros cuadrados está localizada en el centro del Lago Cocibolca, y en ella se encuentran sus dos majestuosos símbolos volcánicos: Concepción y Maderas (Meyateyte y Omeyatecigoat), de 1,610 metros de altura el primero, y de 1,394 metros el segundo, el que además tiene en su cráter una laguna rodeada de follaje verdoso.

Con clima tropical seco y húmedo, sus zonas elevadas están cubiertas de densos bosques, siendo una reserva especial de monos y loros.

La isla tiene dos municipios: Moyogalpa, con 18 mil habitantes, en buena parte devota de Santa Ana (sustituta de Xochiquetzal, diosa del amor y la ternura); y Altagracia, con 24 mil habitantes, que rezan a San Diego de Alcalá (sustituto de Muculxochitl, dios del deporte). Otras de sus dos zonas importantes son Balgüe y Mérida.

El origen del nombre de esta bella isla viene del náhuatl. Ometepetl: ome, dos, y tepetl, cerro, significarían dos grandes cerros.

En ella se asentaron desde hace unos 4,000 años las tribus de los Macro Chibchas, Chorotegas, Nahoas y Nicaraos, cuyas esculturas comunes están hechas de barro y piedra. A este sitio también se le ha llamado la Isla de los Círculos y Espirales, por encontrarse ambas figuras geométricas grabadas sobre rocas e ídolos. Estos petroglifos, estelas, estatuarias, cerámicas, junto a la gastronomía del maíz, artesanías y leyendas, suman el legado y riqueza histórica, artística, cultural, y patrimonial de Ometepe, pudiéndose ver parte de ella en sus cuatro museos de arqueología, y de numismática.

A inicios del siglo XVI llegaron las primeras expediciones de españoles, y de misiones de frailes franciscanos. Según informe del Fray Morel de Santa Cruz, en su visita de 1751, encontró varios pueblos indios, y unos 800 ladinos en Moyogalpa, adoctrinados por franciscanos, gobernados por un cacique, dos alcaldes y cuatro regidores; había además una compañía de indios flecheros, y un juez para los ladinos.

Esta evangelización sustituta de los ídolos indios dio paso a las celebraciones de La Purísima, y la imposición en las comarcas de Santos patronos, como Santa Ana, San Diego de Alcalá, San Antonio, entre otros.

Según el historiador de Altagracia, Manuel Hamilton Silva, mucha documentación se perdió en 1979, porque fue “quemada por gente enardecida”. Muchas personas sostienen que en Ometepe se enterraron los restos del legendario cacique Nicarao; los aborígenes tenían la costumbre de enterrar a sus deudos en los patios de sus “malocas”, es decir, el entorno de sus aldeas.

Hoy en día este hábito persiste, por lo que hay unos 14 cementerios. Por lo que sólo nos resta decir que toda esta isla de Ometepe es cuna y panteón indio; un templo de volcanes con deidades ancestrales; paraíso terrenal y memoria cultural, que bien podría ser declarado “Patrimonio histórico de la humanidad”.

La Prensa Literaria

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