La Camerata Bach y Macolla fueron simplemente espectaculares en sus interpretaciones de lo mejor de la música cubana. (LA PRENSA/O. VALENZUELA)

¡Cosa más grande, chico!

Una gala de música cubana con todo sabor pinolero [doap_box title=»Lo peor» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Keila Rodríguez no se sabía la letra del Yerberito Moderno. Los bailarines tuvieron dificultad para captar la esencia de las danzas cubanas, pues le imprimieron pasos de Palo de Mayo y les faltaba sincronía en las coreografías. La selección del repertorio […]

  • Una gala de música cubana con todo sabor pinolero
[doap_box title=»Lo peor» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Keila Rodríguez no se sabía la letra del Yerberito Moderno.

Los bailarines tuvieron dificultad para captar la esencia de las danzas cubanas, pues le imprimieron pasos de Palo de Mayo y les faltaba sincronía en las coreografías.

La selección del repertorio dejó fuera algunos clásicos como 20 Años, Cuba Va, Unicornio o Canción Urgente para Nicaragua.

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La noche lluviosa ameritaba quedarse en casa. Sin embargo, la Sala Mayor del Teatro Rubén Darío estaba llena de espectadores. Todo indicaba que valdría la pena haber sacrificado la rutina hogareña.

Al inicio hubo algo de desorden. Las personas llegaban tarde, algunos con los celulares encendidos, hablando en voz alta.

Pero el tropel cesó cuando el telón se abrió para mostrarnos una imagen de la bandera cubana escoltada por dos palmas reales. Antes, Luis Morales, director del Instituto Nicaragüense de Cultura y Luis Hernández, embajador de Cuba, junto a Ramón González, director de la Camerata Bach, hablaron sobre el motivo de la festividad.

En Cuba se celebra el 20 de octubre la cultura cubana como un homenaje al día en que se entonó por primera vez el Himno Nacional, por eso un grupo de artistas ofrecieron este recorrido musical por las diferentes aristas de la música cubana.

LO MEJOR

La gala ofrecida tuvo magníficos momentos que arrancaron aplausos entusiastas como la interpretación de Siboney, que hiciera el cubano Alberto San José, acompañado al piano por Liliam Aguilera.

César Tórrez, con esa capacidad vocal extraordinaria que le permite mimetizar su voz, ofreció una versión muy especial de Lágrimas Negras con aires de flamenco, que le daban un matiz diferente. Tórrez siempre impresiona, cada una de sus apariciones demostraron la calidad de este artista excepcional.

Keyla Rodríguez cantó maravillosamente, hizo un dúo con Luis Enrique Mejía Godoy que conmovió, y desplegó sabor y carisma en el escenario.

Mejía Godoy demostró como siempre su profesionalismo, con esa afinación que lo caracteriza y su voz clara y fresca. Es un placer escucharle los boleros cubanos, dando esos matices que aportan una vitalidad nueva a esas melodías de siempre.

Luis Pérez no estuvo a la altura del momento sobre todo en algunas canciones de Pablo Milanés, sin embargo, agarró la noche y la echó en su bolsillo cuando cantó de Polo Montañés ese clásico: Un Millón de Estrellas, con un sabor y cadencia similares a la de su intérprete cubano.

El Coro de Cámara de Nicaragua, ¡qué calidad señores! Una bella armonía, la mezcla de las voces, la tonalidad… quedamos con ganas de seguir escuchándolos.

Vivian López, enferma de las cuerdas vocales, no pudo mostrar las condiciones necesarias para las canciones de Silvio Rodríguez. No fue su mejor noche, aunque hizo un esfuerzo extraordinario.

La Camerata Bach y Macolla demostraron su calidad, los solos de violín o de flauta como en Pequeña Serenata Diurna fueron espectaculares.

Aquiles Pérez, de Macolla, sorprendió con Generoso y La Sandunguera, que el grupo pinolero tocó a la perfección y Aquiles interpretó con dignidad, sólo que necesitaba bailar con más vigor.

El Ballet Quetzalnahuatl se destacó en su coreografía del mambo, pero las muchachas deben mantener la pose cuando las cargan, para que desciendan con más arte.

A ritmo de conga cayó el telón, la noche lluviosa esperaba. Valió la pena el sacrificio para constatar que en Nicaragua hay mucho talento y gracias al apoyo del Instituto de Cultura, la Camerata Bach y el Teatro Rubén Darío la cultura cubana tuvo un hermoso homenaje pinolero.

Espectáculo

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