El temor de los 40

[doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Viva a plenitud cada etapa de su vida. El paso del tiempo no se puede engañar dejando un trabajo por otro, cambiando a la mujer de siempre por una veinte años más joven o yendo al gimnasio y a bailar todos los fines de semana, pero éstas son maneras de querer […]

[doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Viva a plenitud cada etapa de su vida.

El paso del tiempo no se puede engañar dejando un trabajo por otro, cambiando a la mujer de siempre por una veinte años más joven o yendo al gimnasio y a bailar todos los fines de semana, pero éstas son maneras de querer esquivar la edad ya adquirida y de no resignarse ante lo inevitable, lo mejor es aceptar lo que viene y vivirlo de manera plena.

La educación sexual debe ir tomada de la mano con la transmisión de valores, para que no se den este tipo de crisis. “Hay que educar a los jóvenes diciendo no vas a ser un buen amante sólo por quitarse la edad, tomarse una viagra o andar con una chavala, sino en cuanto intercambies con tu pareja respeto y al dar y recibir placer. Hay que valorar la relación sexual no por la erección, sino por la calidad de lo que se dé”, señala Marenco.

Aspecto laboral

El sociólogo Juan José Soza señala que la oferta del mercado laboral puede generar crisis

A nivel social el mercado laboral puede provocar crisis, porque ya no se emplea individuos mayores de 40 años. “Puede provocar una crisis, porque siente que ya no es útil como profesional, pero además siente que ya no tiene cabida en un espacio laboral, entonces lo primero que se pregunta es cómo me voy a desenvolver, cómo cubro necesidades familiares, porque las demandas de empleo son para personas de 25 años”, afirma Soza.

[/doap_box]

El cabello se empieza a caer, los músculos se ponen flácidos, de repente empieza a sentir que la juventud se le ha ido, he ahí la pregunta ¿Qué he hecho con mi vida? El temor lo invade y la crisis empieza.

La crisis de la mediana edad, en el hombre, según la sicóloga Auxiliadora Marenco, a veces comienza antes de que los síntomas físicos se presenten, porque el hombre centra su fuerza y la importancia de su vida alrededor de la erección y cuando por cualquier razón física o emocional no pueden tener una erección sienten que están perdiendo fuerzas, por eso a los 40 muchos hombres experimentan quizá la crisis más grande de su vida.

Sin embargo, dicho temor es propiamente sicológico, ya que a los 40 años un hombre o una mujer está en todo su esplendor aún en el plano sexual. La endocrinóloga María Lucía Áreas afirma que la andropausia es una disminución de los niveles de testosteronas. Dicha hormona, según la especialista, es la encargada de definir el nivel de libido o deseo sexual que normalmente se tiene en las etapas tempranas de la vida y en el caso de los varones define la potencia sexual, así como los caracteres sexuales (la salida del bello, definición de los músculos).

La disminución de los niveles de testosterona en los hombres se da después de los 50 años. Áreas afirma que esta disminución de hormonas no interfiere con la potencia sexual del mismo, sin embargo, a esta edad la frecuencia de las relaciones sexuales suelen disminuir; en lo que sí interfiere es la definición de músculos, ya que éstos se ponen flácidos y el cabello empieza a caerse.

“La potencia sexual puede ser la misma, pero la frecuencia ya no es la misma, pero sí puede conservar una actividad sexual normal, al menos que exista una enfermedad”, señala Áreas.

Temores infundados

Existe la creencia generalizada de que la mujer es la que tiene miedo a perder su juventud, por lo cual llegando a determinada edad empieza a recurrir a la cirugía plástica, los cumpleaños le deprimen, etc. El hombre también tiene mucho temor a la vejez, y a medida que se va acercando a los 50 el miedo es mayor, porque piensa que sus años de virilidad están llegando a su fin.

“Es algo mental, porque un hombre de 40 está muy vital, pero cuando siente que se va acercando a esa edad empieza a notar que bota el pelo, que tiene una barriguita y algunos síntomas que lo hace decrecer en su fuerza vital, inmediatamente lo asocia a la vejez y empieza a querer recobrar sus años de juventud”, afirma Marenco.

Cuando la crisis inicia los hombres empiezan a interesarse por aspectos nuevos en su vida con el afán de poner a prueba su virilidad o hacer cosas que hasta el momento no habían podido hacer, de ahí que muchas veces se produce un desinterés o abandono de aspectos que hasta ese momento habían sido el centro de su vida, como el trabajo, cónyuge, familia, etc.

Cabe mencionar que en esta etapa de la vida del hombre se interesen por otra persona distinta de su pareja y en sus relaciones sociales se dejan arrastrar por lo novedoso, dejándose absorber, por ejemplo, por el gimnasio o por el golf.

Según Marenco, en esta etapa de su vida buscan a parejas jóvenes porque la fantasía es que la juventud de la muchacha se le transmitirá o su orgullo masculino se llena al conquistar y mantener interesada a una mujer joven.

Otro fenómeno que se da, según Marenco, es el de la chavala que se interesa por el hombre mayor, ya que se deslumbra por las cosas materiales que puede conseguir. “Cada vez se da menos que simplemente María se enamoraba de simplemente José, hay una pérdida de valores”.

Cabe mencionar que la infidelidad y el fenómeno de los hombres mayores que persiguen “muchachitas”, según Marenco, no es producto de la crisis de los 40, sino un problema de inseguridad. “Quizá no se siente capaz de funcionar a la edad que tiene y quiere recuperar el espacio, las crisis son características de hombres y mujeres que no son seguros y en el caso de los hombres hay toda una construcción machista, donde el hombre está obligado a dejar claro que todavía conserva su virilidad, ese afán de autoafirmarse como macho”, señala Marenco.

Hasta que la crisis los separe

La ruptura de matrimonios muchas veces ocurre durante esta crisis, hay un hastío en la pareja que parece no tener remedio, lo cual no es producto de alcanzar una edad madura, según los especialistas, sino producto de una relación de pareja que no ha sido gratificante. “No es que llegar a los 40 años los lleve a ser infieles, sino que a esa edad hacen una reflexión de lo que han hecho y caen en cuenta que lo que han vivido no es lo mejor”, asegura la sicóloga Martha Violeta Trujillo.

“Cada persona vive esto según sus características y su edad, porque la sociedad exige que el hombre demuestre su virilidad con la erección, con el poder del pene y muchas veces las mismas mujeres se fijan en el pene y si no está erecto se burlan, entonces a medida que avanzan en edad se sienten sobreexpuestos a esa pérdida de su orgullo y eso les provoca una especie de retraimiento respecto al interés sexual. Si son muy activos y han llevado una vida sexual muy intensa, van a procurar mantenerla y antes de que la mujer se dé cuenta estarán tomando viagra o buscando jovencitas con las cuales puedan realizar algunos juegos sexuales sin exponerse”, afirma Marenco.

Cabe mencionar que a los 40 años, según la especialista, la crisis es más sicológica que física, porque a esa edad no necesitan ninguna pastillita mágica, al menos que tengan un problema de impotencia, desarrollado por otros problemas o circunstancias.

La sicóloga afirma que en esta crisis hay una ansiedad, un pensamiento temeroso que también los vive la mujer, pero de manera distinta, porque sabe que traspasó el límite de la reproducción, pero eso le da una ventaja, porque a esta edad puede dedicarse a llevar una vida sexual más plena.

La entrada a esta década produce ansiedad y desconcierto en muchos hombres, que los lleva a “salir de la rutina”. Comprenda qué les ocurre a ellos para que su matrimonio no sufra también la crisis de la edad media.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí