(FOTOS: LA PRENSA/G. MIRANDA)

“Necesitamos organización y asociatividad”

“Si la asociatividad no se logra, ni el crédito, ni el financiamiento van a ser efectivos”, afirma el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Gerardo Escudero. Sostiene que el alza de los precios de los alimentos no debe verse como una crisis, sino como una oportunidad para el sector agropecuario nicaragüense […]

  • “Si la asociatividad no se logra, ni el crédito, ni el financiamiento van a ser efectivos”, afirma el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Gerardo Escudero. Sostiene que el alza de los precios de los alimentos no debe verse como una crisis, sino como una oportunidad para el sector agropecuario nicaragüense

La asociatividad y el desarrollo de políticas de financiamiento son dos elementos claves que urgen al sector agropecuario nicaragüense, para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el mercado internacional ante los altos precios de los alimentos.

El representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Nicaragua, Gerardo Escudero, afirma que “si la asociatividad no se logra, ni el crédito, ni el financiamiento van a ser efectivos”.

En entrevista con LA PRENSA Escudero destaca las oportunidades del agro nicaragüense, sus desafíos, fortalezas y debilidades. Esto basado en la experiencia que ha recogido el IICA en sus más de 40 años de trabajar mano a mano con más de 25 mil productores del país, con una inversión de 2.5 millones de dólares anuales.

¿Va a poder sobrevivir el sector agrícola a los altos precios de los insumos agrícolas y la energía, por ejemplo?

Pienso que el primer punto es aclarar que, si lo que tenemos es una crisis alimentaria, o bien lo que tenemos son precios altos de los productos de consumo alimentario, que pudieran afectar gravemente los niveles de pobrezas. En nuestra opinión no hay tal crisis alimentaria, no debería ni siquiera estarse hablando de crisis, debe estarse hablando de un incremento muy alto de los precios. Punto número dos: dependiendo del país, esto (los altos precios) se puede ver como una amenaza o como una oportunidad. Países del Cono Sur como Brasil o Argentina no tienen ningún problema de que los precios se estén elevando, al contrario, lo están viendo como un gran aliciente para producir más. Hay países en Centroamérica que son deficitarios en varios productos, pero no en todos. Pero también hay países, como Nicaragua, que tienen un gran potencial, y por eso debemos estar leyendo este panorama como una gran oportunidad de que los pequeños productores se incorporen a producir esos alimentos que tienen un gran precio a nivel internacional.

¿Pero para incorporarse al mercado mundial se debe ser competitivo, ¿están preparados los productores nicaragüense en ese sentido?

Por supuesto. El sector es muy competitivo en muchos rubros y más por lo siguiente: la escala en el precio de los alimentos está llevando a que los países desarrollados, por ejemplo, que han dado muchos subsidios a sus sectores agrícolas, están bajando los aranceles y los impuestos para importar alimentos, y eso significa que, al mismo tiempo, están dejando de dar subsidios a sus productores porque están recibiendo precios excelentes por sus productos. Esta baja en los niveles de aranceles y precios muy buenos para los productores, está haciendo que los países como Nicaragua sean muy competitivos en muchos productos, porque esos productos ya no llegan más caros a esos países que antes llegaban más caros por los impuestos. Por eso, hoy muchos productos se están volviendo competitivos porque se están pagando mejor y con aranceles más bajos. Sin embargo, es necesario revisar los programas de competitividad de los productos de Nicaragua.

¿Se puede hablar de que somos competitivos, cuando hay un sector que carece de programas de financiamiento y asistencia técnica?

Es cierto. Y por eso es urgente el crédito y el Banco de la Producción. O bien una articulación de fuentes de financiamiento entre el propio Gobierno y los bancos privados. El tema más sentido es el financiamiento para poder comprar la urea, para poder comprar los fertilizantes, si no se tiene eso, entonces no estaríamos aprovechando las oportunidades del mercado. Yo diría que hay un factor adicional en esto, además del financiamiento, está la disponibilidad de los insumos en tiempo y forma a un buen precio. Pero también hay una tercera característica estructural que tiene Nicaragua y ésta es más difícil de resolver, porque la falta de financiamiento y el crédito, con la implementación de un Banco de Fomento se puede resolver, o bien la banca privada debería estar hoy interesada en financiar al sector agropecuario porque tiene un gran potencial.

Pero la banca privada se muestra muy temerosa cuando se habla de préstamos para los pequeños productores.

Bueno, es que ahí va el tercer factor. Aquí hay una víbora que se está comiendo su misma cola. El problema fundamental que imposibilita aprovechar las oportunidades, además del financiamiento y de los consumos disponibles, es que en Nicaragua tenemos una oferta de productos bien dispersa en todo el territorio nacional. En otras palabras son muchísimos pequeños productores y familias que están produciendo, pero distantes del uno de los otros, cualquier intento de exportar nos es difícil. Cuando nos dicen quiero un contenedor lleno de esto (productos) y salimos corriendo a hacer “turismo” para recoger por todo el territorio la yuca, el frijol o cualquier otro producto (para completar el contenedor). Entonces, hay una característica estructural que no nos deja aprovechar el mercado que es esa dispersión de pequeños productores. Los costos para el Estado, incluso para el sector privado, de acercar asistencia técnica, de acercar financiamiento, de acercar insumos, es carísimo porque todos están dispersos. ¿Cuál es la solución? organización y asociatividad, es necesario crear mecanismos que permitan ofertar más masivamente productos. Si la asociatividad no se logra, ni el crédito, ni el financiamiento van a ser efectivos. Se escucha mucho la queja de que no hay financiamiento, que no hay urea, pero no se escucha: “estamos asociándonos”.

¿Cuál es la experiencia en el resto de países de Centroamérica con respecto a la asociatividad?

Hay países sumamente organizados como Costa Rica que tiene sus federaciones y sus agrupaciones de productores muy claramente identificados. Acá, por ejemplo, preguntemos si hay una federación nicaragüense de horticoleros, no lo hay. Apenas se está construyendo. Si analizamos sector por sector no todos están organizados. Por ejemplo, los ganaderos sí se sienten como un solo cuerpo a través de Conagan, pero son de los pocos casos. No todos tienen la capacidad organizativa, debemos romper con esa acción individualizada.

¿Entonces cómo se explica el aumento de las exportaciones?

Muy fácil. Nicaragua por varias décadas no rebasaba la barrera de los 500 millones de dólares de exportación. Hace cinco años Nicaragua ha dado muestra que ha duplicado esas exportaciones que andan por encima de los mil 200 millones de dólares, sin incluir maquila. Un se pregunta qué pasó, Nicaragua dio un gran salto. Ah, es que ahora el país cuenta con más instituciones exportadoras, que están capacitadas para eso, además hay un efecto incremento precio. Y en los últimos tres años aparece que Nicaragua exportó más, pero viéndolo por el volumen no ha tenido el mismo ritmo de crecimiento. Hay productos que sí han crecido en volumen y precio, como los productos ganaderos, que sí están organizados. Además hay empresas e instituciones que sí se han preocupado por exportar más como Apen, Lafise, con el apoyo del Mific, entre otros.

¿La asociatividad ha sido la clave entonces de aquellos productos, como la carne y el café, que están a la cabeza de los productos de exportación?

Así es. Si no hay organización, no hay posibilidades de crecer. Nosotros hicimos un estudio con las 89 ó 90 empresas que exportan productos agropecuarios y a todas ellas le analizamos los factores de éxitos, de por qué tienen décadas exportando. Y encontramos que esas empresas son especializadas en proceso de exportación, ellas no esperan que los compradores vengan a comprarles, ellas son proactivas, tienen un plan, una estrategia de posesionamiento de sus marcas y productos. Además tienen alianza con productores y eso se llama organización. Además en otro sondeo que realizamos detectamos que de 50 productos nicaragüenses, 38 son altamente competitivos.

Además de la asociatividad y financiamiento ¿qué más necesita el país para aprovechar las nuevas oportunidades del mercado?

Bueno, lo que necesitamos al encarar esto como una oportunidad y no como una crisis, necesitamos hoy incorporar más tierras a la siembra de alimentos. Pero eso requiere de instrumentos y políticas, si lo dejamos tal a como está, más bien corremos el riego de ahondar la pobreza, porque habría problema para que los pequeños productores tengan acceso a los insumos a alto precio y por ende los haría más pobres.

¿Qué rol juegan los organismos, internacionales como el IICA, en el proceso?

Hay un lugar que está jugando la cooperación internacional. Por ejemplo, en el sector lácteo existe un proyecto de cooperación del Gobierno sueco en Matagalpa, que es muy interesante. Son programas que están anclados a las instituciones estatales. Están creando red de cuartos fríos, organización de los productores. En toda la zona de Chontales hasta la RAAN, vamos a encontrar importantes programas de cooperación. El IICA, por ejemplo, también acompañó el proceso de exportación hacia Estados Unidos. Quiero decir claramente si estos programas de cooperación no van ancladas con los instrumentos que el Estado tiene, entonces es un proyecto que se pierde. El país debe ir creando capacidades para poder hacer sostenibles estos proyectos. La cooperación internacional es fundamental, pero lo importante es que las organizaciones de productores acojan esos proyectos y el Estado también intervengan.

¿Cuál es el futuro del agro en Nicaragua?

Primero cabe destacar que la agricultura nicaragüense es muy dinámica. Pero se debe dejar de ir creciendo a costa de los recursos naturales y del trabajo de la gente. ¿ A qué me refiero? Están despalando para incrementar la frontera agrícola y ese modelo no será sostenible en los próximos años. La diferencia está entonces en incrementar la ciencia y la tecnología en el agro, tenemos que lograr una agricultura bien intensiva con organizaciones de productores que permitan derribar ese obstáculo que es el estar bien dispersos y aislados. Acá tenemos que asociarnos. Yo creo que Nicaragua puede ser muy competitiva pero no a costa de pasarle la factura a los recursos naturales. Creo que Nicaragua necesita revolucionar su sistema de producción a través de la organización de los productores, mayor intensificación de la tecnología, del conocimiento y la calidad para que en el futuro Nicaragua exporte los 4 mil millones de dólares al año.

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