- Grupos opositores se toman oficinas de Gobierno y tranques en las carreteras tienen más de 12 días
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Centenares de opositores de la ciudad de Cobija, al norte de Bolivia, saquearon ayer un avión militar que había llegado al aeropuerto de esa localidad cargado de material antidisturbios y gases lacrimógenos, informó una fuente oficial.
Este hecho se sumó ayer a una ola de protesta que sacude a toda Bolivia y que ha llevado al presidente Evo Morales a denunciar que estos reclamos obedecen a un “golpe civil” contra su gobierno. Las protestas “no son una reivindicación, son una acción política de la derecha para conspirar, es un golpe civil al Estado”, dijo Morales ayer en una rueda de prensa tras regresar de una gira por Libia e Irán.
Hugo Mopi, portavoz de la Prefectura de Pando, departamento cuya capital es Cobija, confirmó que miembros del Comité Cívico retuvieron a los tres militares que pilotaban la aeronave y trasladaron a sus oficinas todo el material antimotines que transportaban.
El funcionario de Pando, controlada por la oposición, informó que los tres militares, un general y dos capitanes, fueron liberados horas después de haber sido retenidos por “unas 300 personas” que se encontraban en “vigilia permanente” en el aeródromo de Cobija.
Mientras, ayer, la principal ruta que une Occidente con el Oriente continuaba cortada con cientos de vehículos varados. El coronel José Murillo informó de la suspensión de viajes de pasajeros entre La Paz y Santa Cruz.
Los bloqueos fueron ordenados el miércoles por los gobernadores opositores de cinco de los nueve departamentos en rechazo a la pretensión del Gobierno de convocar el referendo en el cual la población aprobaría o rechazaría un proyecto de Constitución promovido por el oficialismo pero que la oposición aborrece.
COMIENZA LA ESCASEZ
La situación más critica se registra en el Chaco, en el sur del país, en donde los cortes de ruta llevan 12 días y varias localidades soportan escasez de combustibles y alimentos, informó la emisora Erbol.
Al menos una decena de rutas de la red principal estaban cortadas, entre ellas una que vincula con Argentina y otra con Paraguay.
Grupos de opositores radicales se mantenían atrincherados en oficinas de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, las cuatro regiones que promueven su autonomía de una manera que el Gobierno considera ilegal.
Las amenazas de los opositores de tomar instalaciones petroleras y cortar el suministro de gas a Brasil y Argentina, llevaron al Gobierno a redoblar la vigilancia militar en esas instalaciones.
La delegada presidencial en Tarija, Celinda Sosa, denunció que activistas antigubernamentales tomaron un suministro de gas natural, una fábrica de cemento y advirtió de posibles cortes eléctricos a esa capital del Sur.
Morales declaró que sus opositores son cada vez menos, pero “más violentos”. Agregó que “si no están de acuerdo con la Constitución, que lo expresen en las urnas y no con la violencia”. El mandatario no anunció medidas y reiteró que su gobierno está abierto al diálogo.
Su gobierno aprobó un decreto el jueves en el que advierte que los costos por daños a instalaciones públicas serán descontados de los presupuestos regionales.
La crisis política que ya lleva nueve meses se ahondó tras el referendo del 10 de agosto que ratificó en el cargo a Morales con el 67 por ciento de los votos y a los prefectos opositores.
Morales anunció que avanzará en sus reformas, entre ellas una nueva Constitución, que la oposición rechaza con el argumento de que no representa el sentir de todos los bolivianos.