La máscara: símbolo de identidad

Ver Galería de Fotos La razón esencial de una máscara, afirman Genevive Allard y Pierre Lefort, es tomar un rostro, adaptarlo al propio comportamiento y hacerse pasar por otro. Se crea una ilusión, se quiere ser otro o bien se hace uno pasar por otro. Para Claude Lvi-Strauss, por ejemplo, las máscaras, no más que […]

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La razón esencial de una máscara, afirman Genevive Allard y Pierre Lefort, es tomar un rostro, adaptarlo al propio comportamiento y hacerse pasar por otro. Se crea una ilusión, se quiere ser otro o bien se hace uno pasar por otro. Para Claude Lvi-Strauss, por ejemplo, las máscaras, no más que los mitos, no pueden interpretarse como objetos separados.

Grecolatinas o modernas, expresiones de la comedia o de la tragedia, las máscaras son tan viejas como el hombre y seguramente lo sobrevivirán. Desde la más remota antigüedad surgieron falsos rostros, que permitían al hombre abolir su individualidad y, en dominio de lo sobrenatural, afrontar potencias más fuertes que él.

Al parecer deriva de una doble función, teatral y funeral, la máscara ha inspirado a menudo a pintores y se ha convertido en atributo de nuestra vida cotidiana. La máscara es un esfuerzo por descubrir, tras la máscara, el rostro de un simbolismo y de su psicología.

La máscara ha estado presente en el estudio de diversos intelectuales abarcando por ello desde los tiempos más remotos, por lo cual tiene diferentes usos y significados. Puede decirse que hay no menos de seis rubros correspondientes a aspectos específicos de la presentación de una máscara.

a) En relación con lo más o menos grotesco o con el disimulo.

b) En el terreno puramente físico, c) en el ámbito de la plástica.

d) En un sentido práctico.

Alrededor de la máscara existen otros factores que de una u otra forma constituye parte de ella como: el disfraz, la mascarada, el atavío, el enmascararse, el camuflaje, etc. Citando siempre a los escritores Genevi Allard y Pierre Lefort, han estudiado la máscara de diferentes formas: Máscara del disimulo. El disimulo es la acción de disimular, de ocultar los sentimientos, el comportamiento resultante se sitúa en el plano físico o moral y conduce directamente al concepto de camuflaje.

Máscara mortuoria. En todos los países del mundo los muertos tienen derecho a un culto de veneración, que encontramos en la momificación, la incineración o la inhumación. Muchos fueron las momias revestidas con una máscara mortuoria; además los sacerdotes egipcios disponían a menudo de máscaras rituales para las ceremonias religiosas o mágicas. La máscara escénica, la cual data desde la época de la divinidad griega.

Y así, con el paso del tiempo, la máscara ha sido utilizada para realizar ceremonias religiosas o mágicas, danzas rituales, representaciones escénicas, hasta llegar a las máscaras de carnaval. Como es sabido, las fiestas de carnaval revisten un carácter folclórico y en ellas se utiliza ampliamente la máscara, como si el ser humano, que busca sin cesar exteriorizarse, quisiera crearse también otra personalidad. Para el arqueólogo Joaquín Matilló Villa, (hermano Hildeberto María), el enmascarado, oculta su propia personalidad y se apropia de otra. Todos los pueblos precolombinos echaron mano de las máscaras para sus fiestas religiosas y sociales, como prolijamente detallan cronistas y escritores posteriores, detalles ampliamente confirmados por los hallazgos arqueológicos. La máscara para los indígenas, era uno de los medios de materialización de lo divino, entendido primordialmente como encarnación de seres o fuerzas suprasensibles. La máscara no representaba, sino que es determinada deidad, al menos, mientras dura la ceremonia sagrada. El hombre que se coloca la máscara se convierte en dicho ser, constituye una deidad funcional con el atavío. Bernardino de Sagún va más lejos cuando afirma que las máscaras son atavíos mitológicos de los dioses. Al hablar de Xiuhtecuhtli, dios del fuego dice: “Poníanle ante una carátula de obra de mosaico; era toda labrada de turquesas, con unas bandas de piedra que llaman chalchichuite (jade) atravesadas en la cara. Servían para danzas o ceremonias de los sacerdotes indígenas.

Lo anterior puntualiza una vez más, que la máscara era una realidad de mayor alcance que la simple representación del rostro. Implicaba un conjunto de creencias y tradiciones profundamente arraigadas en las teogonías y ritos indígenas? El historiador y folclorista Francisco Pérez Estrada, afirma que durante la época precolombina como en el coloniaje se usaron máscaras en las representaciones populares que luego fueron tradicionales. Es pues, un elemento que viene de las dos direcciones: indígena e hispánica, pero diferentes.

En Nicaragua, nuestros antepasados aborígenes dejaron plasmados en su arte rupestre una gran cantidad de máscaras en todo el territorio nacional. ¿Qué mensaje quisieron perpetuar los talladores de máscaras al esculpirlas en los paraderos rupestres de nuestro país?. ¿Qué en los petroglifos o en sus cercanás se celebraban ritos mágicos y calendáricos, usando como de costumbre, máscaras ceremoniales o pensaron, quizá, conseguir idénticos efectos con la simple reproducción del dibujo sobre la roca?. No se sabe. Lo cierto es que existen máscaras y en gran esmero en los petroglifos. Sea de ello lo que fuere, sobrados motivos y especiales razones tuvo sin duda el aborigen para eternizarlas en las peñas y paredones de sus montes y valles.

La Prensa Literaria

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