El tenista español Rafael Nadal señaló que pese al cansancio de jugar tantos torneos seguidos, está motivado a hacer un último esfuerzo para ganar el Abierto de Estados Unidos, y “cerrar con broche de oro una temporada maravillosa”.
Nadal estrenará desde mañana en las canchas de Flushing Meadows en Nueva York su flamante corona de número uno mundial, posición de privilegio que le permite abrir como primer sembrado del último Gran Slam.
“En Nueva York necesito un último esfuerzo para cerrar la temporada con broche de oro. Saldré a jugar pensando en disfrutar la experiencia de estar en este torneo”, dijo el mallorquín de 22 años.
Envuelto en una sensacional temporada en la que ha ganado ocho títulos, incluyendo el de los Juegos Olímpicos de Beijing, sabe que tiene un fuerte reto en el US Open, donde en cinco participaciones previas desde el 2003, no ha podido ir más allá de los cuartos de final.
“Ha sido una temporada muy dura, pero afortunadamente me siento en buena forma para este Abierto. Estoy preparado física y mentalmente, aunque repito, ha sido una temporada dura, con muchos torneos pegados, pero esas son las cosas del tenis de alto nivel”, expresó el tenista.
El español, que por casi cuatro años y medio se mantuvo a la sombra de Federer en espera de desplazarlo del lugar del privilegio, manifestó que ser número uno mundial no altera su comportamiento dentro y fuera de las canchas.
“Para mí nada cambia. No pienso en si soy número uno o número dos. Esas cosas las dejo fuera de la cancha”, aseguró. Con mucha filosofía a pesar de sus 22 años, Nadal explicó la lógica de su actitud.
“Hombre, indudablemente me siento feliz por ser el número uno, pero sólo estoy disfrutando el momento. Tengo que hacerlo porque en este giro hay momentos malos y buenos. Ahora estoy en uno bueno, pero un año atrás estaba en un bache”, añadió.