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El dominicano Félix Sánchez entregó de forma precipitada su corona olímpica en los 400 metros vallas, al caer eliminado en la primera ronda de Beijing 2008, mermado por los problemas físicos que ha arrastrado, mientras que la cubana Yargelis Savigne, campeona mundial en Osaka 07, impresionó en la clasificación y se metió con autoridad en la final.
Súper Félix, campeón del mundo en Edmonton 2001 y París 2003, no pudo repetir la hazaña de Osaka 07, a donde se presentó después de un calvario de lesiones y, de manera hasta inesperada, se colgó la plata, un metal de un tremendo valor.
El dominicano nacido en Nueva York no tenía nada claro si iba a poder competir. Lo hizo, pero no como tenía acostumbrado a todo el mundo.
No pudo seguir la estela de su referencia, la del estadounidense Kerron Clement, oro en Osaka, y poco a poco fue cediendo terreno hasta carecer de la fuerza necesaria para iniciar una remontada.
Clement cumplió con una fácil victoria (49.42), por delante del griego Periklis Iakovakis (49.50), campeón de Europa, y del jamaicano Isa Phillips (49.55).
Dai Tamesue, aquel japonés al que se recordaba por haber derrotado a Súper Félix, el 2 de julio de 2001, en Zagreb, cuando Sánchez comenzaba a dominar el panorama internacional, le superó también, pero tampoco le valió para clasificar.
El asiático marcó un crono de 49.82 y el dominicano de 51.10 y firmó una quinta plaza otrora impensable. Félix Sánchez, derrotado, se arrodilló en la pista y cuando se levantó se colocaba las manos en la cara, en el rostro, de la decepción.