- “Hasta que Dios quiera”, dijo tras desmentir ultimátum de obispos
El cardenal Miguel Obando y Bravo permanecerá al frente de la Comisión de Verificación, Reconciliación, Paz y Justicia “hasta que Dios quiera”, según afirmó ayer durante la celebración de sus cincuenta años de vida sacerdotal, a pesar de que en días recientes se conoció que la Conferencia Episcopal le pediría “considerar” su papel en esa Comisión creada por el Gobierno de Daniel Ortega.
Obando y Bravo negó la existencia de algún ultimátum de parte de la alta jerarquía de la Iglesia católica, que según dijo el jueves el Obispo de la Diócesis de Estelí, Abelardo Mata —ausente en la celebración—, estaría preocupada por el uso de su “figura en actividades partidarias donde se le presenta como un ferviente sandinista”.
LA FAMILIA PRESIDENCIAL
La celebración se realizó en la Catedral Metropolitana de Managua con la presencia —en primera fila— del presidente Ortega, su esposa Rosario Murillo, hijos y nietos. También asistieron algunos miembros de la Conferencia Episcopal, entre ellos, el actual Arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia, Leopoldo Brenes; el Obispo de Granada y vicepresidente, Bernardo Hombach; y el Obispo de Juigalpa y secretario, René Sándigo, a quien correspondió expresar el saludo de los obispos.
Pero a diferencia de otras felicitaciones —como la hecha por Ortega o el Obispo de Matagalpa, Jorge Solórzano—, Sándigo se limitó a leer el texto impreso en una placa de reconocimiento por la labor del Cardenal “en favor de la Iglesia”.
En su intervención, Ortega insistió en que “hoy la reconciliación es más necesaria que nunca” y que aún “hay mucho camino por andar” por esa labor, pero ni en ese momento ni más noche (cuando entregó un reconocimiento a Obando) se refirió a las críticas anteriores.
Ninguno de los Obispos ni Ortega ofrecieron declaraciones a los medios y sólo fue Obando quien destacó el aumento de las pensiones de los familiares y víctimas de la guerra de los ochenta y “algunos” terrenos para unas 700 familias como logros de su Comisión.
“Claro —dijo el Cardenal— que las cosas aquí son tan complicadas que se necesitaría un buen rollo de billetes, pero hay que hacer lo que está al alcance”.
RECUERDOS Y SALMOS
Durante la celebración de su medio siglo en el sacerdocio, el Cardenal se dirigió a la feligresía, que agitaba banderas amarillas y blancas, y agradeció los saludos y felicitaciones por una labor en la que dice “sirvió tres mesas: la Palabra, la Eucaristía y el Sacramento de la reconciliación”, por la que afirmó aún sigue trabajando.
También recordó la celebración de su nombramiento como Arzobispo, cuando servía en Jinotega, y aseguró que para esos días un periodista europeo le preguntó ¿qué hacía cuando lo criticaban? y él respondió: “Si son enemigos rezo por ellos”, como recordó que hizo Jesucristo que también fue criticado.
“Estoy echado entre leones y sus dientes son lanzas y flechas; su lengua es una espada muy afilada. Pero me refugio en Ti, Señor, mientras pasa la calamidad”, citó Obando del Salmo 57 para precisar alguna de sus oraciones que le “dan fuerza” contra las críticas, justamente cuando le reclaman su trabajo en la Comisión gubernamental.
En el momento de la ofrenda, al centro de la Catedral desfiló una procesión con cincuenta velas, rosas, canastas de frutas y vinos y monseñor Eddy Montenegro, ex Vicario de la Arquidiócesis de Managua, gritó al micrófono que “con ese rosario de ofrendas quedan borradas todas las ofensas y todas las calumnias”, porque el pueblo le ha demostrado el cariño que le tienen al Cardenal, aunque en ningún momento de la celebración nadie precisó esas críticas al ahora Arzobispo Emérito de Managua.
El Nuncio Apostólico, Henryk Józef Nowacki, también asistió a la celebración para presentar sus saludos de parte del Papa Benedicto XVI.
En la celebración, la Catedral lució llena, pero no desbordante. Además de la familia presidencial, obispos y sacerdotes, asistieron delegaciones de parroquias y centros de educación católicos de Managua.