- Economistas sostienen que no hay coherencia
Las medidas que ha aplicado el Gobierno para frenar la inflación, han hecho poco para lograrlo y, al contrario, muestran una tendencia al incremento, según economistas independientes consultados.
El economista Alejandro Arauz sostiene que una de las causas es que las medidas antiinflacionarias no apuntan a reducir los costos de producción, los que constituyen un factor clave para la producción de alimentos.
De esta forma, sostiene, no se está atacando el problema de fondo, ya que el incremento de los costos de producción consume las ganancias de los productores y mantiene elevados los precios de los alimentos básicos.
En este contexto, sostiene que falta articulación en las autoridades del Gobierno, ya que a excepción del Gobierno, pocas instituciones gubernamentales están haciendo algo por enfrentar el problema, entre ellas las tímidas medidas del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), de eliminar los aranceles a las importaciones de alimentos.
Esas medidas, según afirma, no tienen un gran impacto, ya que los aranceles a estas importaciones son bajos.
“La mayoría de esos aranceles para materias primas y otros productos estaban relativamente bajos, y ese impacto no es relevante; ayuda, pero no resuelve el problema. Es una medida correcta, pero no es efectiva”.
SITUACIÓN DIFÍCIL
El también economista y director de la firma consultora Copades, Néstor Avendaño, sostiene que la situación puede conllevar a conflictos sociales, al tiempo que rechaza la tesis de que la inflación subyacente esté determinada por el lado de la demanda, tal como afirmó el representante del Fondo Monetario Internacional (FMI), Humberto Arbulú.
Según la teoría económica, la inflación es un deterioro en el nivel adquisitivo de la población por el incremento de precios, y está dada por el lado de la demanda, por el de los costos o puede ser autoconstruida.
Avendaño manifestó su oposición a que la inflación sea determinada por la demanda, debido a una serie de factores como que “el Gobierno central, a finales de mayo, mostraba el inusual superávit presupuestario equivalente a 11 millones de dólares, explicado principalmente por la subejecución del gasto de construcción pública”.
Además, sostiene que gran parte de la inflación subyacente (la que excluye las variables principales de precios de petróleo y de alimentos) está dada por el incremento de los costos de insumos de las empresas, así como el incremento de los costos de la energía, fuertemente dependientes de la generación a base de petróleo.
Esto obliga a que las entidades públicas tengan que hacer un frente común para elaborar y aplicar medidas en conjunto. “La única institución que está enfrentando el problema es el Banco Central”, afirma Alejandro Arauz.
Pero estas medidas son de corto alcance y terminan agotándose, agregó, por lo que tienen que ir acompañadas por otras.
En mayo y junio el Gobierno hizo fuertes colocaciones de bonos del Banco Central, como una forma de retirar liquidez, en la aplicación de una medida antiinflacionaria clásica. Sin embargo, en junio este indicador subió todavía más y la inflación acumulada fue de 11.63 por ciento.
FACTURA PETROLERA
Al mes de junio el BCN colocó 83.6 millones de dólares (1,613 millones córdobas) en operaciones de mercado abierto, en subastas competitivas, según cifras del mismo banco.
En mayo, entre subastas competitivas y no competitivas, colocaron 34.4 millones de dólares (666.3 millones de córdobas), lo cual refleja un repunte en estas colocaciones.
Por otro lado, el factor petróleo sigue siendo el que arrastra a la economía nacional.
El economista Adolfo Acevedo agrega que la factura petrolera en el 2007 fue de 840 millones de dólares, y este año ascenderá a 1, 300 millones de dólares.
Esto significa que pasará del 14 por ciento del PIB en 2007 al 21 por ciento este año.