Su dependencia de la bola rápida aún podría ser extrema. Todavía escupe fuego si se le plantea un desafío que ponga a prueba el carácter. Incluso, su control requiere ciertos ajustes.
Todo eso puede debatirse. Lo que no se discute es la estatura alcanzada por Vicente Padilla como lanzador este año, aún cuando la temporada no llega ni a la mitad. Pero ya es visible el punto de inflexión en sus actuaciones desde el box.
“El tipo es un buen pitcher. Es el ‘as’ (de los Rangers) actualmente. Lo probó esta noche (martes)”, dijo Mark Teixeira de los Bravos, quien fue recibido con una recta de 97 millas que le afeitó la barbilla. A partir de ese momento el nica mantuvo a Atlanta bajo control, hasta vencerlo.
El chinandegano ofreció una estupenda demostración de dominio ante los Bravos. En cuatro innings no cedió hits, y al salir, tras lanzar seis entradas, sólo había cedido dos cohetazos, entre ellos el jonrón de Omar Infante y dos anotaciones que reiteran lo bien que trabajó.
“Padilla mostró, lo que para el mánager Ron Washington ha sido su mejor material en todo el año. Se deshizo de los primeros 13 bateadores que enfrentó y llegó lanzando para un hit y con una ventaja de 6-0 a la sexta entrada”, escribe T. R. Sullivan en MLB.com
Así que además de poder, Padilla mostró dominio y supo dosificar sus recursos, al extremo de emplear 40 disparos en las primeras cuatro entradas, pero debió utilizar 35 envíos para salir a flote en el sexto. Al final concluyó su labor tras 91 lanzamientos.
“Fue duro. Tiré bastantes bolas rápidas y me cansé. Yo estaba tratando de evitar algunos lanzamientos cerca (del plato)”, dijo Padilla a Star-Telegram.
De modo que para nada, Padilla es un tira-piedra sin inteligencia. Es un lanzador en plena etapa de madurez y deseoso de mostrar todo lo que ha crecido. Su principal recurso es el poder, pero no hay dudas que ha aprendido a aprovecharlo.