- Luego de tres años de sanción por golpear a un árbitro, el destacado basquetbolista Noel McKenzie está de regreso en el baloncesto superior de la ACB. Y vuelve con los Tiburones, el equipo de su vida, tratando de aprovechar al máximo la recta final de una carrera que se vio afectada por su temperamento
Noel Antonio McKenzie, jugador de baloncesto superior
Noel McKenzie es sin duda alguna uno de los mejores basquetbolistas en la historia de Nicaragua. ¿Quién no conoce de este jugador, que por largo tiempo dominó las canchas nacionales y brilló a nivel internacional en medio de su fuerte temperamento que siempre lo caracterizó?
Muchos incluso, como el ex presidente de la Federación Nicaragüense de Baloncesto, el doctor Francisco Zambrano y el destacado canastero Luis Núñez, ahora periodista económico en LA PRENSA, consideran a McKenzie como el mejor jugador en la historia de Nicaragua, por encima de Paúl Argüello, quien hace unos años fue declarado el mejor basquetbolista de todos los tiempos por su destacada actuación en la década de los años ochenta.
Núñez, incluso, ha cuestionado las cifras de Argüello y no duda en colocar a McKenzie como el mejor.
Sin embargo, McKenzie ha perdido mucho terreno. Fue sancionado con tres años de inactividad por golpear al árbitro Néstor Velásquez, y ahora está de regreso en el baloncesto superior nacional, primero actuando en la Liga del Parque, y ahora el XI Torneo Superior de la ACB, con los Tiburones-Bancentro, el equipo de su vida donde brindó el mejor desempeño tanto a nivel nacional como internacional.
En estos pocos partidos de los escualos en el arranque de la ACB, se ha visto a un McKenzie, ahora con 30 años encima, de perfil bajo, tratando de jugar más en equipo que individualmente y sin la fogosidad de antes.
¿Qué se siente estar de regreso después de tres años de sanción?
Para mí es un orgullo regresar a la ACB. A pesar de esos tres años de sanción, me siento bien, mis compañeros de equipo me han apoyado mucho. Me siento alegre de jugar de nuevo y con el equipo con el que me he identificado más. Mi familia ha estado pendiente de mi regreso, apoyándome en todo esto y me siento bien gracias a Dios.
¿Imagino que fueron muy largos estos tres años?
No mucho, porque pasé los tres años jugando en una liga independiente de Honduras. Pero sí fueron tres años en los que perdí demasiado. Tuve que pagar por el error que cometí. En Honduras estuve jugando con el equipo de la Policía Nacional, en una Liga Premier.
¿Pero era como estar muy alejado de todo, en un ambiente distinto?
Es lógico que cuando uno va como extranjero debe estar rindiendo al máximo. Ellos tienen el derecho de despedir y conseguir a otro, pero cuando llegué al equipo de la Policía Nacional fui muy claro: no iba anotar 50 ó 60 puntos por partido. Les dije que iba a hacer mi trabajo y si lo valoraban bien me quedo, o tenían la decisión de correrme.
¿Y cómo te fue?
Gracias a Dios ganamos 6 de los 7 torneos que jugamos.
¿La motivación está alta todavía?
Tengo motivación para seguir jugando bien el baloncesto, pero ya no con el objetivo de meter 30 ó 40 puntos. En los Tiburones-Bancentro tenemos a unos seis jugadores que pueden ser miembros de la Selección Nacional y compartir la responsabilidad es lo mejor, aunque me quede con 10 ó 15 puntos por juego.
¿Ya estás entrando en una etapa de madurez?
Ya son 30 años, 14 de jugar basquetbol y para mí la meta es transmitir las enseñanzas a los jugadores nuevos que tenemos en el club. Hemos aprovechado el momento en que estamos ahora.
¿En qué sentís que has mejorado o te sentís estancado por la sanción?
No me siento estancando, siento que estoy en una etapa de madurez que te obliga a jugar con lo necesario, sin esforzarte demasiado, porque uno sabe que tiene un buen equipo, compañeros muy buenos que funcionan bastante bien. Ahora trato de combinar mis habilidades con la cabeza, pensando en hacer bien las cosas.
Al menos en el arranque perdieron uno de dos juegos, ¿qué te parece esta liga?
Bueno, la liga está bastante pareja, sobre todo con los equipos nuevos como la Costa Atlántica (Dolphins de la BICU-Inatec). Viéndolos en sus primeros dos juegos, se mira que hay buenos elementos para jugar basquetbol.
¿Hubo nerviosismo en ese primer juego del torneo?
No, lo que pasa es que tengo una lesión en la rodilla que no me deja correr mucho. Hay días que ando con la lesión, pero eso no implica que debo echarle la culpa a la rodilla.
¿Por qué regresás con los Tiburones?
Yo estuve 6 años jugando con ellos, y siempre he querido jugar en este equipo. Regresé por las amistades, el dueño de equipo Luis Pavón que es un gran amigo mío. Fueron factores muy importantes para regresar con el equipo.
¿Cómo has sentido al público en tu regreso al baloncesto?
No pongo mente a lo que me digan en la cancha. Yo me dedico a jugar basquetbol. Si el coach me mete a jugar lo hago, si no me quedo tranquilo en la banca. A la hora del juego, no le hago caso a la gente, a los fanáticos, me dedico a jugar que es mi trabajo.
¿Y el asunto de los árbitros?
He platicado mucho con William Madrigal (Presidente de los árbitros) y sabe que he cambiado. Ellos pitan algo, bien o mal, mejor no les digo nada. En la vida, uno aprende y para mí fue muy doloroso lo que pasó con el árbitro (golpear a Néstor Velásquez). Yo me quise disculpar con este muchacho árbitro (Velásquez), pero me contestó mal, no me aceptó, pero yo cumplí mi parte disculpándome.
La polémica de quién fue mejor
¿Qué le dirías a esos muchachos que tienen el mismo ímpetu que a vos te ha caracterizado?
Lo primero que les diría es que si tienen la oportunidad de estudiar, que lo hagan. Yo no pude seguir estudiando por muchas razones. Si les gusta el basquetbol, que se dediquen muy bien, que acaten las órdenes de los entrenadores, incluso de los veteranos que les pueden enseñar mucho. Con el tema de los árbitros, qué se puede hacer, la misma experiencia te indica que no nos metamos con ellos, que nos dediquemos a jugar, porque si pitó algo no lo va a cambiar.
¿Sólo jugaste esos tres años de sanción en Honduras?
Sólo a eso me dediqué, aunque en la Liga Profesional de Beisbol fui a las prácticas del Bóer, pero es muy difícil hacer el grado en equipos tan fuertes. Aunque debo aclarar que mi primer deporte fue el beisbol, hasta que a los 13 ó 14 años me dediqué a jugar sólo basquetbol. Yo jugué en las ligas de Don Bosco varios años, el beisbol siempre lo he jugado y ahora estoy en una Liga de Softbol donde me va bastante bien
Dice Luis Núñez, el máximo anotador en la historia del baloncesto nacional, que sos el mejor jugador nicaragüense de todos los tiempos, por encima de Paúl Argüello que provocó un gran impacto en los años ochenta y que fue nombrado como el Mejor del Siglo. ¿Qué pensás de esta polémica?
Para mí, cada quien en su tiempo. Clifford Scott tuvo su tiempo, Paúl Argüello tuvo su tiempo, Luis Núñez tuvo su tiempo. Herman Mullins, Hilton Lockwood, también tuvieron sus tiempos. Pero yo nunca voy a decir que soy mejor que ellos o ellos mejor que yo. Si otras personas consideran que soy el mejor, se lo dejo a ellas.
¿Qué sentís cuando te valoran tan alto?
Yo agradezco esto, porque en los años que tengo de jugar basquetbol he demostrado que he sido uno de los mejores jugadores de este país. Por tanto, me agrada que me recuerden como alguien que ha hecho algo bueno por este deporte.
¿No te pone a soñar el hecho de ser posiblemente el mejor?
Claro, agradezco que me tomen en cuenta. Hay mucha gente que me dice que soy el mejor de todos los tiempos, pero yo no puedo decirlo porque hemos visto a muchos jugadores buenos en tanto tiempo.
¿Cuáles son tus mejores recuerdos en el baloncesto?
Sin duda alguna la final contra Cuba en el I Torneo William Ramírez. Ese día llegué jugando bien, todos jugamos bien y ganamos. Otro momento fue el mes que pasé jugando en Panamá, participé en una Liga donde muy pocos nicas han ido. Gracias a Dios me fue bien, el entrenador Reggie Grenald me apoyó. Tuve que regresarme por los compromisos con los Tiburones. Otro momento fueron los 7-8 años seguidos con la Selección Nacional, los 6 campeonatos con los Tiburones. Cada final ha tenido su momento, como por ejemplo las tres finales que tuvimos contra los Jaguares de la UAM en los primeros tres años de la ACB. La UAM formó un gran equipo. Otra experiencia fue ganar el título con la Unival contra los Tiburones.
¿Tu más grande logro es el triunfo sobre Cuba?
No hay otro, porque el nivel de Cuba era grande. Vino con un equipo preolímpico, bajo las órdenes de un entrenador como Leonardo Pérez. Yo hablé con Leonardo después de la final, él me preguntó qué posibilidad había de jugar en Cuba, pero nunca se concretó nada.
¿Qué pensás de la situación actual del baloncesto y las dos ligas que se juegan al mismo tiempo?
Si la Federación quiere hacer basquetbol, ¿por qué no hablan con la gente de la ACB para arreglar esta situación? Sería todo un éxito tener a 10 equipos en una sola liga. Pero no sé qué problemas tendrán. Para mí, sería un éxito para la Federación y la ACB, que ambas ligas se unieran para hacer un solo evento. Esta división nos ha alejado de buenos jugadores como Walter Roberts, Róger Muñoz, Sergio Abea y varios que juegan en cualquier liga del país.