(FOTOS: LA PRENSA/MARLON ESQUIVEL)

“Si haces crecer a tu gente, haces crecer tu negocio”

“Cuando tienes un líder demasiado vertical, generalmente pasan dos cosas: tú peleas, o tú te corres, revolución o te escondes”, afirma Blaine Lee, Vicepresidente de FranklinCovey Organization Services. En entrevista con LA PRENSA, Lee habla sobre lo que significa ejercer un buen liderazgo para el éxito del negocio e incluso del país [doap_box title=»Entre las […]

  • “Cuando tienes un líder demasiado vertical, generalmente pasan dos cosas: tú peleas, o tú te corres, revolución o te escondes”, afirma Blaine Lee, Vicepresidente de FranklinCovey Organization Services. En entrevista con LA PRENSA, Lee habla sobre lo que significa ejercer un buen liderazgo para el éxito del negocio e incluso del país
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Blaine Lee, vicepresidente fundador de FranklinCovey Services, también se destaca por su vida académica e intelectual, que lo ha llevado a impartir charlas y crear programas de liderazgo, tanto en las aulas de las universidades como en diversas empresas.

Su libro El Principio del Poder: Influencia con Honor, fue publicado por la editorial Simon & Schuster en el año 1997.

Además, ha sido un autor contribuyente a los libros escritos por Stephen Covey y Norman Vincent Peale, otras dos personalidades destacadas en el mundo del liderazgo.

Desde 1971, Lee ha creado y conducido programas de desarrollo a través de los Estados Unidos y Europa, con la apuesta de ayudar a las personas a maximizar el desempeño personal y profesional como un líder.

Es por ello que Lee alterna su trabajo de consultor senior y conferencista internacional, dirigido a grandes grupos de personas y clientes.

Lee recibió su título y maestría en Brigham Young University y obtuvo un doctorado en psicología de instrucción en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos.

Ha enseñado psicología, ciencia conductual, dirección administrativa y liderazgo en Texas Lutheran College, Utah Valley State College, Brigham Young University, y United Sates Air Force Academy.

La experiencia de Lee también ha llegado a las propias empresas, donde ha creado y entregado programas sobre el desarrollo del liderazgo para organizaciones globales.

Entre estas empresas figuran, según su biografía, Procter & Gamble, U.S. West, Intel, IBM, Pillsbury, General Motors, Conoco, Blue Cross/Blue Shield, Andersen Consulting, Occidental Petroleum, Mass Mutual, Kimberly Clark, Prudential, Nabisco, Campbell's, Xerox, Sprint, Comcast, Storage Tek, US Navy, Intrust Bank, Catholic Healthcare Association e incluso en Gabinetes de Gobierno y la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

Lee, jovial y suelto al hablar, está casado y es padre de 12 hijos. También asegura que aplica en su familia lo que intenta enseñar a los demás sobre liderazgo, confianza, visión y metas.

La semana pasada Lee visitó Nicaragua, en el marco de una gira por algunos países de Centroamérica. Contó que regresaría a su casa, en el Estado de Utah, Estados Unidos, para participar en la ceremonia de graduación de uno de sus hijos. En las próximas semanas tendrá que viajar a Malasia, en un viaje de trabajo, regresar nuevamente a su casa y celebrar la boda de una de sus hijas.

Lee, de 62 años, vive en un pueblo cerca de Salt Lake City, en Utah, donde disfruta de su rol de padre, destacando el talento de cada uno de sus hijos, no sus diferencias, explicó.

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Integridad, visión y habilidad para comunicarla son algunas de las cualidades que debe tener un buen líder, para lograr que un grupo de personas trabaje en equipo y alcanzar la meta planteada.

En ello insiste el experto en temas de liderazgo Blaine Lee, vicepresidente fundador de FranklinCovey Services.

Blaine, quien visitó Managua la semana pasada, insiste en que un líder debe generar confianza y saber tratar a su gente. “Mi mensaje es muy simple: si usted construye a su gente, usted va a construir su negocio, si haces crecer a tu gente, haces crecer tu negocio, si haces crecer a la gente, haces crecer al país”, subraya.

Entiendo que usted estuvo en Nicaragua en el año 2002 por invitación del Grupo Pellas. ¿Cuál fue su impresión sobre el país?

En ese tiempo hice un pequeño recorrido por Managua y vi muchas cosas bonitas: el lago, negocios, edificios, centros comerciales, pero también pobreza. Al final del día encontré que la riqueza de Nicaragua no son los lagos, los edificios ni los centros comerciales; la riqueza de Nicaragua es la gente joven, es la verdadera riqueza que tiene Nicaragua. Ahora tienen un nuevo líder político (el presidente Daniel Ortega), creo que Nicaragua es un buen país y que puede ser un gran país.

En Nicaragua tenemos recursos humanos jóvenes. 100 mil jóvenes entran anualmente a la Población Económicamente Activa. Muchos dicen que el Gobierno como facilitador y la misma empresa privada, no están haciendo lo suficiente para darle esa oportunidad a los jóvenes.

Los que pueden hacer la gran diferencia son los líderes. He enseñado en 33 países sobre liderazgo y líderes, y eso puede hacer la diferencia para Nicaragua.

¿Y si hace una valoración de los líderes que tenemos en Nicaragua, tanto a nivel del Gobierno como de la empresa privada, cómo ve ese liderazgo?

He tenido cerca de 150 entrevistas para televisión y periódicos y la gente quiere saber cómo se compara su país con otro país. Yo tengo 12 niños, nueve varones y tres mujeres, y cada uno es diferente. Tienen diferentes talentos, son diferentes unos de otros. Cuando comencé a ser padre yo tenía la tendencia a comparar a mis hijos y pude ver entonces que los desmotivaba. Entonces, cuando comparamos a la gente la desmotivamos y encontré que es mejor identificar cuál es el talento natural, la mejor cosa que puede tener cada persona. He aprendido a interpretar el corazón y la mente de la gente, para ver qué es lo que mejor pueden dar de sí mismos, cuál es su mejor talento. Si hablamos de Nicaragua, como país, tiene una posición estratégica física y geográfica muy ventajosa.

¿Puede mencionarme algún ejemplo donde el liderazgo ha provocado resultados positivos, cambios, en una empresa?

¿Usted alguna vez has viajado en Copa Airlines? Ahora ellos siempre salen a tiempo, solían ser la aerolínea peor (en ese campo). Pero hicieron un cambio de liderazgo y el nuevo líder tuvo una visión de lo que podía ser posible. Y lo que hizo el líder fue comunicar esa visión desde arriba hacia abajo, a todos los miembros de la organización. La vieja manera de quién puede reparar eso y quién puede reparar aquello, ya no es válida. La nueva forma de pensar dice: si ésta es la meta, cuáles son las cosas que podemos hacer que ocurran para alcanzar esa meta. Cuando el pensamiento cambia, los negocios cambian. Ahora Copa Airlines tiene el ranqueo más alto entre las líneas aéreas en Norte y Centroamérica, pero tomó seis años… ¡Seis años! ¿Cómo podría estar el país (Nicaragua) en los próximos seis años? (ríe)

¿Usted qué puede proyectar?

No soy experto político, me enfoco más en la mente y el corazón. Mi mensaje es qué puede hacer cada uno para levantar el ánimo de las personas y de sus negocios en sus propias áreas. Mi mensaje es muy simple: si usted construye a su gente, usted va a construir su negocio, si haces crecer a tu gente, haces crecer tu negocio, si haces crecer a la gente, haces crecer al país. Ése es mi mensaje. Es un mensaje de liderazgo, no de gerencia.

Cuando hablamos de lo que significa ser un buen líder ¿qué cualidades debemos ver o cómo lo podemos identificar?

Es una buena pregunta. Le hemos hecho esa pregunta a un millón de personas en todo el mundo. Siempre la número uno es integridad, número dos visión de ver las posibilidades sobre algo que no ha pasado, pero que puede pasar, y tercero la habilidad de comunicar a la gente esa visión, de manera que la gente diga: sí, quiero hacerlo. La gente necesita esperanza, es decir, si no hay esperanza no hay acción, cuando tienes esperanza y acciones puedes conseguir lo que quieres. El liderazgo es acerca del mañana, del futuro; la gerencia es acerca del ahora. ¿Qué podemos hacer hoy para que el mañana sea mejor?, se pregunta un líder. Ésas son el tipo de características (que se pueden identificar en un líder), entonces la gente dice: éste es el tipo de persona que yo quiero seguir.

¿Qué pregunta debe hacerse un buen líder, o qué tiene que tomar en cuenta para que la gente lo siga?

He entrenado a miles de líderes. ¿Y sabes lo que siempre te preguntan? Lo siguiente: ¿Cómo hago que ellos hagan esto? ¿Cómo hago que la gente me compre? ¿Cómo hago que la gente haga mejor las cosas? Los padres hacen exactamente lo mismo: ¿Cómo hago que mis hijos coman los vegetales?

Yo les enseño que ésa es la pregunta incorrecta, especialmente hoy porque ahora la gente tiene elecciones, así que podemos ver cómo la gente se está yendo a Honduras, Estados Unidos y otros países. Lo importante que uno tiene que ver es lo que el líder tiene que hacer, preguntarse por qué la gente podría elegirme a mí y por qué la gente no me elige a mí y puede irse a otro país. La gente ahora elige, tiene el poder de elección que no tenía antes y ésa es la pregunta que un líder se tiene que hacer: ¿Por qué esa persona tendría que seguirme a mí?

Cuando estuve en diciembre pasado en Guatemala, vi un monumento con una placa en español y decía “si no hay sueños, no hay futuro”. Tienen una escuela allá en donde enseñan a los niños que, si no hay sueños, no hay futuro. Una niña de 12 años le dijo a su madre: “Tengo una idea”. Esta niña, cuyo padre había muerto, vio que tenían en el closet de su casa la ropa de su padre. La niña dijo: “¿Por qué no tomamos esta ropa y se la damos a los que no tienen ropa en las cárceles? “La madre le dijo: “No, no podemos ir a las cárceles, es peligroso”. Pero la niña le dijo: “Podemos conseguir permiso, vamos, hagámoslo”. Lo hicieron y pudieron observar las dificultades que habían en la prisión, cómo las tomas de agua estaban quebradas, habían condiciones bien difíciles en la cárcel. Y esta niña regresó a la escuela y habló acerca del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, que nosotros enseñamos allá, y lo que el profesor le había enseñado es ser un líder, no un seguidor. Ella le dijo al profesor: “Toda la escuela podemos hacer algo” y dijeron sí, fueron a la prisión y empezaron a pintar las cárceles. Alguien de la gente adulta dijo: “No, no hagamos eso, porque ellos son presos, porque no son nada, para qué vamos a hacer eso”. Pero ellos (los niños de la escuela) lo hicieron, le enseñaron a tocar guitarra a un preso, una gente de la comunidad donó una guitarra y ahora tenían dos guitarras. De manera que la persona presa podía enseñarle a otra persona presa a tocar guitarra. Después de tres meses, los presos hicieron una fiesta para los niños. El Ministerio de Educación en Guatemala escuchó lo que había pasado y dijeron: “Si eso puede pasar en una escuela, un profesor y una niña, y tenemos escuelas con tantos problemas, por qué no hacemos un proyecto más grande”.

Han pasado ya dos años desde que hicieron ese trabajo, ahora 250 mil niños han sido enseñados en eso, con nuestros colegas allá; el Gobierno tiene una meta de enseñar a un millón de niños al final de este año. Hicimos una feria y los niños mostraron a la gente las cosas que habían hecho. Yo tengo una foto de esa niña, ella tiene 14 años, ese es liderazgo.

¿Cómo conectar a los trabajadores con el liderazgo. Es decir, cómo los trabajadores dentro de una empresa pueden ver que tienen un buen líder y, en ese sentido, rendir mejor?

Cuando tú quieres alcanzar algo, alguien te puede ayudar. Cuando tienes un equipo, tienes un buen grupo con una sola meta. Copa Airlines, por ejemplo, comenzó desde abajo hacia arriba, trabajando como equipo. Cuando el líder cambió, las acciones cambiaron, el equipo se fue juntado cuando todos acordaron una misión. Estuve con ellos en un curso de dos días de cómo crear un equipo de alto desempeño.

¿Y cómo comenzaron?

Por la confianza, confianza y confianza. Si puedo confiar en ti, podemos trabajar. ¿ Qué edad tienes tú? Tú eres un niño, tú puedes ser líder porque tienes voz, tú escribes en tu diario, puedes decir cosas, no necesariamente tiene que ser un presidente el que haga todo, todos podemos contribuir desde nuestro papel, incluyendo confianza. Tú, incluso, necesitas un equipo, tú eres un líder pensador; si tu editor te apoyó, si tienes un equipo que te ayuda a diseñar un gráfico, a tomar una fotografía, la composición del título. Es decir, alguien hace de cerebro, de mano y de pie, para hacer algo completo.

¿Qué pasa con los trabajadores cuando no tienen un líder, o cuando no hay confianza? ¿Cómo impacta eso en la empresa?

Cuando tienes un líder demasiado vertical, generalmente pasan dos cosas: tú peleas, o tú te corres, revolución o te escondes. Lo mismo pasa en la familia, si los padres son demasiado controladores, los niños entonces son bien temerosos y cuando se vuelven mayores probablemente se revelen o se van. Lo que pasa en la familia es exactamente lo que pasa en la organización, en la sociedad. Puedes tomar la decisión de irte del país o estar “bajo tierra” escribiendo o haciendo una revolución. Cuando hay un ambiente donde no hay control, si el padre de familia o el presidente del país es tirano, o si la empresa es muy tirana qué elección tienes como trabajador. Puedes pedir ayuda, puedes retirarte, tienes elección, siempre hay algo que puedes hacer, yo creo fuertemente en eso. Tengo 62 años y lo que he visto en las familias, en los países, en las compañías, es que siempre hay alguna acción que puedes hacer. Si dices que no puedes hacer nada, puede haber al lado tuyo alguien que puede tomar una acción.

Usted llega a Nicaragua y se encuentra (la semana pasada) con una huelga en el transporte. ¿Quiere decir que algo no está bien, por ejemplo en el liderazgo político?

Tienes razón, sin embargo puedes cambiar. Puedo ver este hotel (donde se realizó esta entrevista) y es lindo, veo gente que está almorzando, veo gente que está limpiando el jardín, veo gente que anda de compras, el transporte está en huelga al mismo tiempo. Están pasando muchas cosas al mismo tiempo en Nicaragua, algo puede ser desafiante, puede ser dificultoso, pero creo en mi corazón, de lo que aprendí en mi ultima visita, que la grandeza de Nicaragua no son los edificios, no es el Gobierno, es el corazón y la mente de la gente. Vas a ver el día cuando las cosas puedan ser mejor, eso es lo que creo. Y tú vas a contribuir mucho para que eso ocurra, si no renuncias a tus sueños; no dejes el país, quédate aquí y construye tu país. Veo alrededor que hay cosas que están muy alejadas, yo veo aquí por ejemplo muchos árboles de coco, la fruta está muy alejada, no la puedo tomar, entonces las cosas hay que hacerlas más aproximadas. Si no tenemos una visión de que podemos lograrlo, nunca lo vamos a lograr.

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