Si Nicaragua pretende ganar alguna vez una medalla olímpica, sin importar el color que sea, el boxeo aficionado debe ser atendido con el mayor respaldo imaginable por las actuales autoridades deportivas.
En el Campeonato Preolímpico de Boxeo Aficionado que finalizó la semana pasada en Guatemala, uno se da cuenta de la enorme diferencia y la gran desventaja de Nicaragua ante las potencias boxísticas de América.
A Guatemala sólo llegaron dos cubanos, mientras que Estados Unidos clasificó a buena parte de sus boxeadores en Trinidad y Tobago.
Pero en el Preolímpico, selecciones de Brasil, Colombia, República Dominicana y México, y en menor medida Guatemala, consiguieron los mejores resultados gracias a ese decidido apoyo que le brindan al boxeo aficionado.
Es increíble enterarse de las limitaciones de los atletas nicaragüenses.
Para empezar, los seleccionados viajaron por tierra desde Nicaragua, estuvieron algunos días en El Salvador realizando combates de fogueo y llegaron a Guatemala, siempre vía terrestre, para hospedarse algunos días en el albergue del Comité Olímpico de este país.
Otros países, en cambio, hicieron un plan de preparación que incluyó topes de fogueos con otras selecciones, asistencia médica, técnica y sobre todo económica, que les permite reconcentrarse con toda la tranquilidad posible.
El fogueo de Nicaragua se redujo a un tope con El Salvador, una selección que está muy lejos de ser calificada de alto nivel de competencia, pese a la buena asistencia que reciben.
En Nicaragua estamos muy lejos de pensar en este nivel que lucen los países antes mencionados. Pero hay potencial, entusiasmo, los boxeadores dan su mayor esfuerzo en el ring, en los entrenamientos, pero muchas veces fallan por esas limitaciones.
El Gobierno de Nicaragua ha invertido mucho en los últimos meses en transmisiones deportivas. Pero ojalá que los “asesores” del Gobierno le recuerden al presidente Daniel Ortega que también debe haber más respaldo a los otros deportes y en especial, al boxeo, el único deporte que puede brindar en poco tiempo esa ansiada medalla olímpica.
El pugilismo nicaragüense está en un buen momento. Los gimnasios están llenos, los niños se interesan desde muy pequeños en practicar este deporte, pero hay que mejorar las instalaciones, volverlas dignas para la práctica deportiva e invertir en el desarrollo de los pugilistas.
En el boxeo es menos complicado pensar en una medalla que en deportes colectivos como el beisbol y boxeo… Sin duda alguna, en el boxeo sería diferente porque tenemos la base de ser Campeones de Centroamérica, el potencial y las ambiciones de jóvenes de llegar a ser, algún día, campeones del mundo.