- The Forbidden Kingdom es una especie de Karate Kid más moderna, donde Jackie Chan se ocupa de enseñarle Kung Fu a un jovencito norteamericano (Michael Angarano), para que pueda liberar a un inmortal guerrero atrapado en la antigua China
En una época donde pasaron a ser historia el Karate de Bruce Lee ó el Kung Fu de David Carradine, Jackie Chan se destaca por aprovechar la misma gloria de las artes marciales, agregándole el mejor sentido del humor, en cine. Reuniéndose por primera vez con su más serio competidor, Jet Li (Fearless y Once Upon a Time in China), Jackie vuelve ahora con la película The Forbidden Kingdom con la mejor intención de recrear una buena historia de Kung Fu con acción, aventura, fantasía y humor, recuperando al mismo tiempo la antigua filosofía oriental que parecían haber perdido.
¿La imagen pública de las artes marciales cambió bastante desde la época en que se habían puesto de moda con Bruce Lee o David Carradine?
Sí. Pienso que las artes marciales cambiaron, como el cine. Antes había sólo una cámara, después apareció el monitor y más adelante usaron computadoras. Ahora, todo cambió. Lo mismo con las artes marciales donde solías tener que pararte en una pierna, por una hora. Ahora, la gente cortó lo aburrido. Combinaron las artes marciales con el baile, con breakdance, con acrobacias. Las artes marciales están mucho más actualizadas y son mucho más excitantes que antes.
¿Se perdió también la filosofía oriental que además estaba asociada con la práctica física?
Sí. Con la actualización y el entusiasmo también se perdió la filosofía y los temas tradicionales como el respeto. Es cierto. Los chicos de hoy quieren jugar un “videogame” demasiado rápido, dando vueltas, tirando patadas, haciendo demasiadas cosas. Pero no aprendieron el espíritu. Sólo conocen la secuencia de acción. Aprenden las artes marciales rápido, pero no las aprenden desde la base, como pararse, respetar, protegerse. Ahora, todo cambió.
¿El cine o los videjuegos son los culpables del cambio?
En los viejos tiempos, solían enseñar en el cine la filosofía como el respeto y todos esos temas. Pero ahora, ya nadie filma ese estilo. Incluso en China, combinan las artes marciales con baile y acrobacia. Supongo que es otra forma de ser.
¿Y qué opina sobre la filosofía occidental y la actual propuesta de un boicot mundial a las Olimpiadas en China por lo que pasa en Tíbet y Dafur?
Justamente, me nombraron embajador olímpico. Y me gustaría destacar que las olimpiadas son las olimpiadas, no se puede mezclar con política. Para mí, significan paz, amor y unión. Cada cuatro años, no importa el país que sea, no sé por qué, pero siempre hay gente que se opone. Y este año, todos se están concentrando en China. Solo por el hecho de querer parar la antorcha olímpica, saben que van a salir en las noticias. Cuantas más películas hagamos sobre China, más turistas vendrán a China. Todos serán bienvenidos para ver las olimpiadas.
¿Es verdad que más allá de la ficción en The Forbidden Kingdom, en la realidad, también le enseñó a luchar Kung Fu al jovencito protagonista, Michael Angarano?
Pobre chico, realmente pobre chico. El primer día que lo vi, tenía mis dudas de que podía ser el protagonista. No lo conocía de verdad. Bajito, sin músculos. Pero confiaba en la elección del director, cuando me dijo que le parecía bueno. En el estudio, la mayoría de las veces, me quedaba tranquilo, pero podía ver que cuando no actuaba, estaba siempre entrenando y entrenando, todos los días. Hasta que un día ya no pude aguantar y empecé a corregirlo. “Así no, así”. Y le enseñé. Aprendió muy rápido, muy bien.
¿Recuerda con cariño la transición de los tiempos en que era discípulo de Bruce Lee, ahora que se volvió un verdadero maestro del Kung Fu?
Todavía no puedo creer que me haya convertido en maestro, tan pronto. Pero también me doy cuenta que vengo trabajando desde hace treinta años. Y mi propio maestro incluso ya falleció. ¿Ahora yo soy el maestro? Me parece gracioso. ¿Qué puedo hacer? Así es la vida del ser humano.
En abril, ya cumplió 54 años ¿La edad se nota cuando le tocan las verdaderas peleas de kung fu que no están animadas?
Es por eso que cambié mi estilo en los últimos cinco o seis años. Después de Around the World in 80 Days, filmé The Myth o Robin Hood. Esta vez me tocó volar pero mi próxima película es un drama muy pero muy pesado, una verdadera historia que terminamos de filmar en Japón. Quiero cambiar. Quiero ser un actor de verdad, no una estrella de acción. La vida de una estrella de acción es demasiada corta. Como Jackie Chan, ya soy un mito que está sobreviviendo. Van más de 30 años. Debo ser el único. ¿Cuánto tiempo puedo seguir peleando? Por eso tengo que cambiar, cambiar y cambiar.
¿A la hora de filmar las escenas de acción no se siente más joven? ¿Lo toma como un juego?
Sí que juego cuando filmo las escenas de acción. Y me acuerdo la primera vez que me tocó pelear, en esta película. El coreógrafo de luchas nos invitó al estudio con Jet Li y yo pedí que nos mostraran lo que quería hacer. Le volví a pedir que me mostrara una segunda vez, lo miré a Jet Li y pedí que empezáramos a rodar, sin ensayos. Así filmamos. Pero después, el director y el coordinador nos pidió que bajáramos la velocidad. Los dos nos la pasábamos desafiando uno al otro. Si él quería mostrar lo mejor, yo también. Fue divertido.
¿A la hora de ver una película, éste es el estilo de cine que le gusta?
Cada vez que me toca filmar una película de Hollywood le brindo total confianza al director y el guionista. Pero si fuera por mí, jamás haría este estilo de cine. Para mí, ese estilo de películas son ridículas. No les veo sentido. Pero al estilo americano, para el público norteamericano, es mucho más interesante.
¿Qué es lo que según usted no tiene sentido?
Todo, como en la película de dibujos animados Kung Fu Panda, el personaje Monkey Master. Pero al final, a los chicos, les encanta. Recién cuando el guionista de The Forbidden Kingdom me dijo que quería crear una fantasía, como un cuento de hadas, recién ahí, acepté. Si no fuera porque sé que en la cultura americana, a la gente le gusta, jamás hubiera filmado una película así. Y aunque ahora empiezo a escuchar buenos comentarios, sigo preocupado. Con la primera versión de Rush Hour, pensé que mi carrera estaba terminada (ríe). Era la segunda vez que intentaba entrar en el mercado norteamericano y pensé que estaba acabado. Y terminó siendo un superéxito. Es una película ridiculísima. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué le gusta a la gente este tipo de cosas? Igual con Rush Hour 2 y Rush Hour 3. Por eso, cada vez que se me acerca un director o un guionista norteamericano, si sé que es para el mercado americano, acepto.
¿No disfrutó al menos el hecho de haberse reunido por primera vez con otro maestro de artes marciales como Jet Li? ¿Aprendió algo?
Desde que tengo memoria, la gente me pregunta cuando voy a trabajar con Jet Li, una y otra vez. Para mí, el entusiasmo no es igual, porque lo conozco desde hace 20 años. Nuestros estilos son diferentes. Y con él aprendí más saltos acrobáticos, a saltar de un lado a otro, karate, judo. Aprendí de todo. Pero ahora él está más concentrado en la meditación, el budismo. Y supongo que ahora, con él, aprendí mucho más de religión y filosofía. “La habitación está vacía, pero el poder sigue entre nosotros”, frases así. De diez temas a lo mejor me parecen interesantes tres y ahí es donde aprendí algo.
¿Alguna intimidad detrás de cámaras, durante las tomas de pelea con Jet Li?
Pelear con él es cómodo. Y digo cómodo porque en tantas películas me tocó pelear con muchísimos villanos que no saben como luchar. Te lastiman o no se ve bien. Pero claro, como yo soy bueno, también todo es más cómodo (ríe).
¿Este es sólo el comienzo de una nueva serie de películas con The Forbidden Kingdom? ¿Habrá una segunda parte?
El público dirá. Pero la pobre Crystal muere… No, no, es un chiste. A lo mejor hacemos Return to Forbidden Kingdom (La vuelta al reino prohibido).
¿Y Rush Hour? ¿La tercera fue la última o habrá una cuarta también?
Seguro, ya vendrá Rush Hour 4.