Después del éxito que significó la obra Sopa de muñecas para el grupo de teatro Justo Rufino Garay, vuelve ahora con otro tema candente de nuestra realidad: la migración ilegal.
El cruce aborda la odisea que viven los migrantes nicas que viajan ilegalmente tras el sueño dorado del estilo de vida de los países hacia donde pretenden llegar. Sea Estados Unidos, Costa Rica o España.
Esta vez Alicia Pilarte dirige la puesta y retoma los textos de Ängel Norzagaray y Gustavo Ott para recrearlos en la realidad nicaragüense, a través de la historia de Claudia, interpretada por Amanda Polo, una joven pobre que ansía buscar más dinero para darle mejor vida a su familia.
A partir de su itinerario se desarrolla la trama que serpea por el viaje hacia México, hasta cruzar la frontera donde no esperan a Claudia con los brazos abiertos.
Aunque la pieza logra momentos de mucho dramatismo como la despedida de la hija, donde Pilarte y Amanda demuestran sus habilidades actorales, el resto del elenco no siempre mantiene el mismo nivel.
Silvio Ulises Pérez, por ejemplo, cuando interpreta el personaje del joven migrante no articula bien sus parlamentos y le falta más espontaneidad. Bayardo Hernández se muestra más fresco en su papel y salva algunos diálogos.
Silvio también debe pavonearse menos por el escenario en su rol de guardia fronterizo norteamericano y trabajar más la dicción, a veces su acento es perfecto para un extranjero que aprende español, a veces es puro pinolero. Debe concentrarse más.
Amanda en las escenas iniciales se salía de foco, no quedaba ubicada correctamente dentro del haz de luz que debía iluminarla, sobre todo al momento en que va a escaparse y su madre la sorprende.
La música y la escenografía logran trasmitir el doloroso tema del desarraigo y el temor de quienes se aventuran a cruzar ilegalmente una frontera.
Los recursos utilizados para dar la idea de los personajes encerrados logran conmocionar a los espectadores, pero se pierde mucho del impacto logrado porque el monólogo del personaje Claudia se hace muy extenso.
El cruce es una propuesta que aborda un tema crucial para Nicaragua, donde más del 75 por ciento de los jóvenes han manifestado su deseo de marcharse a otro país en busca de mejores oportunidades económicas.
Esta obra está enmarcada dentro del proyecto Participación Ciudadana utilizando el teatro como vehículo de Comunicación Social del Fondo Común de Apoyo a la Sociedad Civil para la Gobernabilidad Democrática en Nicaragua.
El cruce se presentará todo el mes de mayo, los viernes y los sábados a las 7:00 p.m. La entrada tiene un precio de 100 córdobas para el público en general y 50 para los estudiantes que presenten su identificación.