Apostando por una buena entrevista con Kevin Spacey, viajamos especialmente hasta Las Vegas para encontrarlo en medio de la convención de cine Showest, donde además recibió un premio especial. Tampoco fue demasiado complicado encontrarlo, cuando entre los más nuevos hoteles, figura el que mejor lo identifica: Planet Hollywood. En ese mismo lugar además fuimos invitados al exclusivo estreno mundial (con fiesta privada incluida) de su próxima película 21, inspirada en la verdadera historia de varios estudiantes que ganaron fortunas después de entrenarse especialmente para contar cartas y batir las probabilidades del popular juego de azar Blackjack o 21.
Muy cerca de Nueva York, en South Orange, Kevin Spacey Fowler nació el 26 de Julio de 1959. La madre, Kathleen Spacey, trabajaba como secretaria y el padre Thomas Geoffrey Fowler era escritor, pero nada tenían que ver con el Mundo del Espectáculo. Siendo el más travieso entre tres hermanos, a Kevin lo inscribieron en la Academia Militar de Northridge, para enderezarlo, pero no tuvieron suerte: a los pocos meses fue expulsado por una pelea con otro compañero. El destino lo esperaba en la Escuela Secundaria de Chatsworth, donde Kevin descubrió que podía descargar tanta energía… con la actuación.
Imitando famosos como Clint Eastwood, Al Pacino, Jack Lemmon y Marlon Brando, Kevin Spacey incluso intentó ganarse la vida como comediante. Pero gracias al consejo de Val Kilmer (compañero de escuela en Cathsworth), Kevin se inclinó por el drama, desde la prestigiosa academia Julliard que dibujó por completo su futuro. El teatro con el Festival Shakespeare de Nueva York resultó ser el primer paso profesional, debutando en 1981, con el pequeño rol de un mensajero en la obra Henry VI.
Diez años después, Kevin Spacey ganó el Tony (el Oscar del teatro) con el personaje del Tío Louie en la obra de Neil Simon Lost in Yonkers. Y el cine tardó un poco más en reconocerlo, aunque más de uno todavía lo recuerda como el molesto jefe de Jack Lemmon y Al Pacino, en Glengarry Glen Ross. También intentó conquistar a Melanie Griffith en Working Girl; pero la fama resultó inevitable cuando ganó el Oscar como Mejor Actor de Reparto, interpretando al misterioso criminal Keyser Söze en The Usual Suspect, con Benicio del Toro y Stephen Baldwin. Con Dustin Hoffman filmó Outbreak y con Brad Pitt protagonizó Seven, antes de volver a destacarse como el detective de L.A. Confidential. Señalado como uno de los mejores actores de Hollywood, Kevin Spacey volvió a ganar el Oscar en el 2000, por el clásico personaje del padre depresivo Lester Burnham en American Beauty; el mismo año que además colocaron su nombre en una de las famosas estrellas de Hollywood Boulevard.
Como amante del teatro, Kevin también aceptó el desafío de dirigir artísticamente una de las más viejas salas de Londres, el Old Vic, donde curiosamente está presentando ahora la versión teatral de la película de Pedro Almodóvar Todo Sobre mi Madre. Y como fiel reconocimiento de su contribución británica, hasta le entregaron un Doctorado Honorario en la inglesa Universidad South Bank. En Estados Unidos, es también muy buen amigo del ex presidente Bill Clinton (se conocieron mucho antes de que fuera presidente). Y teniendo en cuenta la publicitada campaña de Hillary Clinton, no quedan dudas sobre su inminente voto en las próximas elecciones.
::: ¿Qué tan buen jugador de Blackjack es en realidad?
Me gusta jugar el Blackjack, siempre fue uno de mis juegos favoritos y ocasionalmente tengo suerte, pero nunca tuve más suerte que las veces que vine a Las Vegas con algunos de los verdaderos jugadores que inspiraron la película. A ellos ya no se les permite jugar, porque el casino sabe quiénes son. Pero mientras uno se quedaba atrás mío, cada vez que sabían que las apuestas venían “calientes” me empujaban la silla. Gané todas y cada una de las veces. (Sonríe) Me gustaría decir que puedo hacerlo solo, pero no puedo.
::: ¿Qué opina de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y la complicada elección con Hillary Clinton o la posibilidad de elegir también al primer presidente afroamericano?
En lo que respecta a estas elecciones, tengo una perspectiva diferente, porque no estoy viviendo en Estados Unidos. Pero noto que hay bastante interés de la gente en involucrarse, tal vez para evitar lo que pasó en el 2000, con las elecciones de Bush y Al Gore. La participación me parece algo muy saludable y fantástico. Es una carrera y veremos cómo sale. Lo bueno es ver que se postularon como presidentes dos candidatos tan fuertes y espero que en noviembre gane el partido demócrata.
::: ¿El hecho de vivir en Europa cambió su forma de ver la política?
Es fascinante ver cómo se desarrolla la política allá, porque no la sigo. Pero me gusta la perspectiva que tengo con Estados Unidos, sin estar en el medio. Desde afuera se tiene una mejor perspectiva. Desde adentro es más fácil creer todo lo que te dicen en TV, como si fuera verdad. Y no creo que lo sea, en cierta forma nunca lo creí.
::: ¿Qué es lo que nunca creyó de la TV?
Los programas de noticias. Suceden cosas mucho más importantes en el mundo que saber lo que hizo Britney Spears, en vez de decirte lo que pasa en Dafur o alguna otra parte del mundo que realmente importa. La cultura de las celebridades ha dañado la habilidad de la gente en saber lo que pasa en el resto del mundo. Eso es definitivamente diferente.
::: En la película 21, el protagonista justamente, se dedica al juego para recaudar la fortuna que cuesta una carrera universtaria ¿qué opina de lo costoso que se volvió la buena educación, en general?
Cuando yo fui a Julliard, la academia también era bastante costosa, pero sobreviví con becas o trabajando en la oficina de la administración, sobreviví con dos o tres trabajos afuera. No fue fácil. Por un lado creo que el costo de la educación en este país es demasiado alto, pero lo que les pagan a los maestros es demasiado poco. Será por eso que yo mismo elegí interpretar un profesor que solventa su propio sueldo con el entrenamiento de Blackjack. No se les paga lo suficiente. Con sólo recordar mis estudios, me doy cuenta la suerte que tuve al tener maestros que fueron todo un ejemplo para mí, generando confianza o apoyándome, creyendo en mí, mucho antes de haber demostrado cualquier potencial. Y necesitamos más gente que siga esa dirección.
::: ¿Sus propias ambiciones como actor cambiaron con el paso del tiempo?
Supongo que mis ambiciones en el cine cambiaron. Ya no soy el mismo que era hace diez años. Y aunque haya gente que me critica, soy más feliz que nunca. Hago exactamente lo que quiero hacer. Ya no me importa si estoy en la posición más alta, en el mundo del cine. No me interesa. No significa nada para mí.
::: ¿Por qué?
Ya no me maneja la ambición personal. No me interesa más. Lo hice durante diez años, hasta que llegó un momento donde me pregunté: “¿Se supone que tenga que seguir haciendo esto el resto de mi vida?” No lo creo. Hoy ocupo un lugar mucho más placentero que preocuparme por meterme en una carrera con las películas de mayor recaudación o figurar en las listas “hot”. No es una buena forma de vida y por eso no quiero vivirla.