El último equipo de Detroit que ganó una Serie Mundial era un conjunto de buen balance. Jack Morris, Dan Petry y Milt Wilcox lideraban la rotación, con Willie Hernández detrás. Los bateadores eran encabezados por Kirk Gibson, Lance Parrish, Allan Trammell, Lou Whitaker y Chet Lemon. Eso fue en 1984. Pues bien, el equipo de ahora, se pensó que era mejor, y en el papel, así lucía. Pero, con 0-6, tiene alarmado a todo mundo.
¡qué clase de ataque!
Se calculó que su ofensiva podía anotar 1,000 carreras. Y era lógico. A un conjunto como el del 2007, que anotó 887 carreras, se le agrega los bates de Miguel Cabrera y Edgar Rentería, y asunto resuelto. Pero después de 6 juegos, el equipo pisa 13 veces el home. Significa que para llegar a 1,000 anotadas, necesita un promedio de 6.3 carreras en los restantes 154 juegos. Eso no es sencillo, pero pueden hacerlo cuando, junto a Cabrera y Rentería, están Magglio Ordóñez, Gary Sheffield, Carlos Guillén, Plácido Polanco, Iván Rodríguez y Brandon Inge.
¿Qué ha afectado más?
Atribuir a un departamento de forma específica el mal despegue de los Tigres, no sería justo. Todo el equipo ha fallado: Polanco batea .087; Cabrera, .111; Rodríguez, .174; Sheffield, .200, y Jacques Jones, .214. Magglio tiene .280, y el mejor es Guillén, con .400.
Los pitcheres no están mejor. Nate Robertson tira para 9.00; Justin Verlander, 6.17; Jeremy Bonderman, 5.68, y Dontrelle Willis, 5.40. El mejor es Kenny Rogers, quien ha hecho la única apertura de calidad y hoy trabaja ante Boston.
¿Es grave el 0-6?
Con 154 juegos por delante, no es para cortarse los pulsos, pero esta tropa tiene que reaccionar. Y es mejor que lo haga ya. Desde 1969, cuando se crearon las divisiones, ningún equipo con 0-10 ha llegado a la postemporada. Ni siquiera con 1-9. Así que deben apurarse.