- Los isleños requieren apoyo para desarrollar la zona, pero a la vez conservando este patrimonio, para evitar privatizaciones de playas y desnaturalización del “Oasis de Paz” con actividades reñidas con la ley y sus costumbres
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Las bellezas que ofrece la laguna en el cráter del volcán Maderas, a 1,324 metros de altura, o el contraste de un frío intenso con unos 10 grados centígrados en el verano y un calor bajo los pies al mismo tiempo, a la orilla de la boca del Concepción, a 1,610 metros de elevación, así como los ríos, decenas de kilómetros de vegetación, el salto de San Ramón, la cantidad de petroglifos, la diversidad de flora y fauna, las playas, la historia de los cementerios indígenas, entre otras cosas, hablan del “Oasis de Paz”.
Ometepe no sólo es lo anterior, sino su gente hospitalaria, un alto nivel de seguridad ciudadana, cultura indígena. En este lugar se produce mucho plátano para el mercado local y se exporta hacia países centroamericanos. También se cultiva café, arroz, frijoles, maíz. Es un lugar que aún tiene muchas cosas por conocer.
Como en otros lugares de Nicaragua, en esta isla de 276 kilómetros cuadrados y con más de 35 mil habitantes, se conservan costumbres heredadas de la cultura indígena.
TRABAJAN EN LINEAMIENTOS ESTRATÉGICOS
Rubén Rivera Amador, coordinador de la Comisión Intermunicipal de Turismo (CIT-Ometepe), después de mostrarse satisfecho porque Ometepe participa en el concurso internacional de las Nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo, explicó que en este lugar se trabaja en lineamientos estratégicos de la actividad turística, lo cual implica analizar los tipos de construcción, zonas de desarrollo, lugares de posible impacto negativo y actividades a realizar en ciertos sitios según el entorno que exista.
Además, los miembros del sector turístico, según Rivera Amador, capacitan a su personal y a pequeños y medianos empresarios, señalizan las zonas que se deben cuidar, trabajan en función de un ordenamiento territorial y turístico, así como en un plan de seguridad ciudadana.
Otras actividades que impulsan en Ometepe son el registro del ingreso de turistas y la promoción de esta isla como destino turístico mundial.
“Los lineamientos, el estudio de un censo y el ordenamiento turístico son elementos que nos permiten proyectar la visión de futuro en cuanto a la oferta y demanda, respetando la naturaleza de la Isla de Ometepe”, destacó Rivera Amador.
Agregó: “No podemos permitir, por ejemplo, que en un sólo espacio se construyan 100 habitaciones lujosas, porque eso implicaría el desplazamiento no sólo de personas, sino de la fauna y perjudicaría la a flora”.
CAMPAÑA PARANO VENDER TIERRAS
Planteado lo anterior, Rivera Amador dice que se hará una campaña educativa orientada a los dueños de bienes inmuebles de Ometepe para evitar que vendan sus propiedades y que, por el contrario, se beneficien de lo que se desarrolla con el turismo.
En la isla hay personas que han vendido varias manzanas de tierras en el sector del volcán Maderas, a extranjeros y nacionales, y el temor es que esta gente que no es nativa empiece a desnaturalizar el “Oasis de Paz”.
“Venimos de la agricultura y necesitamos capacitarnos para desarrollarnos. Necesitamos capacitaciones a mayor nivel, porque la demanda es evolutiva. Los segmentos de turistas van mejorando y tenemos el reto de mejorar”, sostuvo Rivera.
Según Rivera Amador, hay unas 150 pequeñas y medianas empresas en el sector turístico que benefician con distintas modalidades de trabajo a centenares de personas.
“Se trabaja en el encadenamiento agrícola, que significa que las comunidades produzcan más y abastezcan al sector turístico”, explicó el coordinador de CIT-Ometepe.
OFERTAS JUGOSASPOR LAS TIERRAS
Sobre el tema de vender las propiedades, el propietario del Hotel Santo Domingo, el ingeniero Alcides Flores, es otro de los isleños que estima que se debe apoyar a la población para evitar este fenómeno.
Pero dicho apoyo también debe involucrar al gobierno central a través del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), para que las tierras de Ometepe no caigan en manos de personas que más bien puedan perjudicar el hábitat de la isla.
Flores recordó que en una ocasión, un político junto con empresarios que tienen capital invertido en Nicaragua, llegó con pretensiones de comprarle propiedades que tiene a la orilla de las mejores costas de Ometepe, pero él rechazó esa oferta.
“PONELE PRECIO A TUS 30 MANZANAS DE TIERRA”
Rubén Rivera Amador, quien también es propietario del famoso Charco Verde, en la comunidad de San José del Sur, a orilla de otra preciosa costa de la isla, comentó, con un poco de molestia, que un enviado de, probablemente, fuertes empresarios le dijo: “ponele precio a tus 30 manzanas de tierra”. Esta propiedad está a la orilla del lago, que incluyen su hotel, el restaurante, un auditorio y otros bienes.
“(Sonríe con la mirada fija en el Lago Cocibolca). Yo le dije que no vendía, que no estaba interesado y por eso no tenía ningún precio para la propiedad. Esto me ha costado a mí, a mi esposa, a mi familia y esto es el futuro de mis hijos”, dijo Rivera Amador.