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Holanda temía este viernes las reacciones en los países musulmanes a una película contra el islam difundida el jueves en internet por un diputado de extrema derecha, aunque recibió con calma el filme, al que se considera menos incendiario de lo esperado.
La prensa holandesa estimaba este viernes que Fitna, un cortometraje de 17 minutos colgado en la red por el diputado Geert Wilders (Partido de la Libertad, 9 diputados de 150), no era tan provocador como se pronosticó hace meses, si bien las autoridades se toman en serio el asunto.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon condenó este viernes la difusión del cortometraje “ofensivamente anti-islámico”. “No existe justificación para un discurso del odio o que incite a la violencia. El derecho a la libertad de expresión no está aquí en juego”, señaló Ban en un comunicado.
La presidencia eslovena de la Unión Europea también lamentó este viernes la difusión de la película, dando su apoyo al Gobierno holandés y considerando que el vídeo sólo sirve para “incitar al odio”.
El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, cuyo gobierno intentó disuadir a Wilders, hizo el jueves una declaración solemne en la televisión para rechazar la versión del islam ofrecida por el diputado.
“La película equipara el islam a la violencia y esa interpretación la rechazamos”, declaró.
A pesar de que varios responsables de la comunidad islámica holandesa llamaron el viernes a la calma a los países musulmanes, las autoridades del país centroeuropeo temen una reacción violenta en el mundo islámico, tal como ocurrió en 2006, tras la publicación en diarios daneses de unas caricaturas de Mahoma.
En declaraciones a la AFP, Wilders rechazó toda responsabilidad en el caso de que haya represalias. “Espero que no ocurra, pero en el caso de que no sea así, los responsables serán los que cometieron esos actos y no yo”, justificó.
Wilders, de 44 años, también negó que su filme pretenda “provocar desórdenes”.
Wilders difundió el cortometraje de 17 minutos para mostrar lo que considera el carácter “fascista” del Corán, y la película pasó rápidamente del sitio de intercambio de vídeos británico liveleak.com al más mundialmente popular YouTube.
Irán condenó enérgicamente el viernes el filme, denunciando “una venganza” de ciertos occidentales contra la religión musulmana, al tiempo que advirtió de las “repercusiones” y llamó a Holanda, Gran Bretaña y la Unión Europea a “detener la difusión de esta película insultante para el islam”.
En Ammán, varios responsables de medios de comunicación jordanos anunciaron este viernes que denunciarán ante la justicia de su país a Wilders, y que iniciarán una campaña de boicot de productos holandeses.
A finales de febrero, los talibanes amenazaron con atacar a los 1,660 soldados holandeses desplegados en Afganistán como integrantes de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) si dicho “filme insultante” era difundido.
Sin embargo, el Coordinador antiterrorista holandés consideró inútil el viernes elevar el nivel de alerta, actualmente considerado como “sustancial”.