10,000 A.C.

No hay que olvidar algo con el director y co-guionista de 10,000 a.C., Roland Emmerich. Él no prioriza las historias de sus filmes. Sus trabajos anteriores lo delatan. Para rematar, la promoción de 10,000 a.C. incorpora que los principales logros del director son los taquillerazos del Día de la Independencia y El Día Después de […]

No hay que olvidar algo con el director y co-guionista de 10,000 a.C., Roland Emmerich. Él no prioriza las historias de sus filmes. Sus trabajos anteriores lo delatan. Para rematar, la promoción de 10,000 a.C. incorpora que los principales logros del director son los taquillerazos del Día de la Independencia y El Día Después de Mañana. Estas películas carecían de historias coherentes. Su fuerza estaba en sus espectaculares efectos especiales. El público fue en masa a ver estas películas cuando sus avances mostraban imágenes de la Casa Blanca volando en pedazos por el ataque de un rayo alienígeno o Nueva York desaparecía bajo el agua, debido a un apocalíptico maremoto.

Dicho esto, ya sabrán a qué atenerse con 10,000 a.C. Pero, la realidad con esta supuesta épica prehistórica es que la historia es tan repetida y mal estructurada que los efectos especiales no ayudan mucho para espantar el aburrimiento que provoca verla.

A lo mejor influye el hecho que los efectos especiales de 10,000 a.C. visualmente no son tan impactantes como en el caso de los filmes mencionados, aunque creo que ningún efecto especial, por más espectacular o revolucionario que sea, podría ayudar a obviar la sarta de malas actuaciones que predominan en esta película.

No busque tampoco precisiones científicas en este filme. En la prehistoria de Emmerich conviven en un mismo espacio y tiempo el ser humano, los mamuts, tigres colmillos dientes de sable y pájaros elefantes, lo cual es perfectamente admisible si esto viniese a estimular la historia a contar, lo que no ocurre para nada en este caso.

Las mayores comparaciones de esta película son con la épica maya, dirigida por Mel Gibson, Apocalypto, ya que la trama es muy similar. La ventaja que tuvo Gibson con su trabajo fue que supo imprimir un poco más de emoción a su historia, principalmente en la persecución final. Por esta parte, por lo menos podía justificarse un poco el estar soportando una hora y media de sangre y decapitaciones extremadamente gráficas.

Sin embargo, la fórmula de Emmerich ha funcionado nuevamente y la taquilla ha sonreído a su último trabajo. La gente sigue pagando por ver una película menos emocionante que cualquier presentación especial sobre la prehistoria que podría mostrar el canal del Nacional Geographic o History Channel. Aun con el hecho que los mejores de estos trabajos han sido elaborados con imágenes generadas por computadoras, tienen mayor dramatismo e incluso espíritu humano que la insulsa saga de Emmerich.

Espectáculo

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