- Un concierto lleno de juventud, música y oración
El Festival Flow MQV impulsado por Projec Hope, se realizó el pasado sábado en el auditorio Hilda y Armando Guido, de la Upoli, reuniendo a una considerable cantidad de personas, en su mayoría jóvenes.
Más que una simple presentación musical, la actividad buscaba llevar un mensaje de esperanza en Cristo, traspasando las fronteras de la religión.
El concierto inició con la participación de las agrupaciones cristianas La Naza y Corporación Centinela, que se encargaron de evangelizar a través de la música.
PURO REGGAETÓN
Pero las estrellas de la noche fueron sin duda los reggaetoneros puertorriqueños Iván y AB, quienes sin perder el ritmo de este género, dejaron a un lado las frases de doble sentido y las palabras subidas de trono, propias del reggaetón, para cantarle a Dios y llevar un mensaje de esperanza a través de su lírica.
Por poco más de una hora, estos artistas pusieron a bailar a los jóvenes asistentes, incluso al ritmo de cumbia. Pero uno de los momentos que más provocó gritos, sobre todo entre las mujeres, fue cuando el dúo interpretó el tema Ella, explicando AB que “en el reggaetón comercial se compara a las mujeres con cosas que no tienen el valor que ellas tienen (…) Todas las doncellas que están aquí valen más que todo el oro del mundo”, expresó.
UN MENSAJE DE ESPERANZA
En medio de la presentación hubo un momento de oración, que estuvo a cargo del conferencista estadounidense David Water, en el que instó a los jóvenes —que son el futuro del mundo— a aceptar en su vida a Dios.
Water explicó que para aceptar a Dios no es necesario profesar ninguna religión y que los jóvenes tienen en sus manos las decisiones de su vida.
Luego de la actividad, Water dijo que habían cumplido la misión. “El objetivo era bendecir a los jóvenes cristianos y bendecir a los jóvenes que no tienen ningún rumbo, y conseguimos algo de eso en el concierto”, aseguró.
Es la primera ocasión que se realiza un festival de esta categoría, que perseguía promover los valores y estimular la autoestima en los jóvenes, además de mostrarles que hay una forma diferente de hacer las cosas y que en el país sí hay esperanza si se pone en las manos de Dios, según lo indicó Jerson González, director de Project Hope para Nicaragua.