En los días de semana santa los cristianos recuerdan la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. (LA PRENSA/CORTESIA)

La Semana Santa

La muerte y resurrección de Jesús es el testimonio máximo de que Él es el Hijo de Dios Sacerdote Católico Los más grandes misterios de nuestra fe, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo nuestro Señor, fueron celebrados todos los años por la Iglesia desde la época de los Apóstoles; este tiempo privilegiado para nosotros es […]

  • La muerte y resurrección de Jesús es el testimonio máximo de que Él es el Hijo de Dios

Sacerdote Católico

Los más grandes misterios de nuestra fe, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo nuestro Señor, fueron celebrados todos los años por la Iglesia desde la época de los Apóstoles; este tiempo privilegiado para nosotros es lo que llamamos Semana Santa. “En el misterio pascual, Dios Padre, por medio del Hijo en el Espíritu Paráclito, se ha inclinado sobre cada hombre ofreciéndole la posibilidad de la redención del pecado y la liberación de la muerte” (Juan Pablo II).

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa con el recuerdo de la entrada del Señor en Jerusalén, que es el presagio del triunfo real de Cristo y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor.

El Jueves Santo por la mañana se celebra la Misa Crismal, en la cual el obispo que concelebra con su presbiterio, consagra el Santo Crisma y bendice el óleo de los enfermos y de los catecúmenos, es una manifestación de la comunión entre el obispo y sus presbíteros en el único sacerdocio y ministerio de Cristo. Los sacerdotes renuevan ese día ante el obispo y la comunidad sus promesas sacerdotales.

La celebración del Misterio Pascual tiene su culmen en el Santo Triduo Pascual, y son días de gracia particular que debemos vivir intensamente, de modo que a través de la riqueza de los signos y símbolos lleguemos a la Pascua, que es el paso de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios.

Con la misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves, la Iglesia comienza el Triduo Pascual y evoca aquella Última Cena en la que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo, ofreció a Dios Padre su cuerpo y su sangre bajo las especies del pan y del vino. Toda la atención debe centrarse en los misterios que se celebran en la Misa: la institución de la Eucaristía, la institución del orden sacerdotal y el mandamiento del amor.

La tarde del Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el Calvario. La cruz levantada sobre el mundo sigue en pie como signo de salvación y de esperanza. Con la Pasión de Jesús según el Evangelio de Juan contemplamos el misterio del Crucificado. Este día no se celebra la Eucaristía. El altar luce sin mantel, sin cruz, sin velas ni adornos. En la liturgia se lee el relato completo de la Pasión según San Juan, luego tienen lugar las peticiones, hechas hoy de manera solemne por la Iglesia, el Papa, los clérigos, fieles, gobernantes, por los no católicos, los judíos y los ateos. Después tiene lugar la adoración de la Cruz y la distribución, la Comunión a los fieles con las Hostias reservadas en el monumento el día anterior.

La celebración de la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo culmina en la Misa de la Vigilia Pascual, que es la noche santa para los cristianos. Esta asamblea litúrgica es, según la expresión de San Agustín, la madre de todas las vigilias santas. Es la noche en que los hijos de Israel comían el cordero y en la que pasaron a pie el Mar Rojo; es la noche en que Cristo rompió los lazos de la muerte para ascender victorioso de los infiernos.

Esta es la noche en la que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado.

Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo.

Esta noche toda es especial. Se bendice el fuego y el cirio. A continuación se anuncia el Pregón Pascual, se canta el Gloria; en la liturgia de la Palabra, la Iglesia medita las maravillas que desde los comienzos realizó Dios con su pueblo; se realiza la liturgia bautismal y la liturgia de la Eucaristía.

Pascua es victoria, es el hombre llamado a su dignidad más grande. Este es el día de la esperanza universal. Es la fiesta más importante del cristiano, este es el primer domingo de toda la serie de domingos que vienen después. La gran noticia: “HA RESUCITADO” da verdadero sentido a la fe, a la esperanza y a la caridad.

Religión y Fe

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