La capital de Noruega, Oslo, fue testigo de una nueva colección de burkas de los artistas “Marked Moskva”. Más que una propuesta de moda fue un desfile que proclamaba la libertad y derechos femeninos en el Día Internacional de la Mujer.
De camuflaje, con llamativos colores o imitando el típico traje de Santa Claus, los diseñadores crearon una colección de burkas con el único fin de llamar la atención y abanderar la libertad de algunas mujeres musulmanas.
El burka es una especie de sábana que cubre completamente el cuerpo de la mujer y deja una rejilla a la altura de los ojos para que pueda ver sin ser vista.
En Afganistán, los talibanes no sólo impusieron el burka a toda mujer en edad fértil, sino que prohibieron el trabajo femenino, la educación de las niñas y la atención médica a personas del mismo sexo, entre otras cosas.
El origen del burka se remonta a principios de siglo XX, en Afganistán, bajo el mandato de Habibulla, quien poseía un gran harén. Habibulla lo creó para evitar que otros hombres miraran a “sus” mujeres y pudiesen seducirlas. Así el burka se convirtió en una vestimenta muy utilizada por las clases sociales más altas. Ahora, la moda no sólo sirve para marcar tendencias, sino que también hace un canto a la libertad.