Arena ante formidables desafíos

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El candidato presidencial de la derecha salvadoreña, que será escogido mañana, la verá muy difícil. Deberá enfrentar a un buen contrincante que posee un rostro nuevo y al cual no se le puede asociar con la guerra civil; pero ante todo, tendrá que hacer frente al desgaste de 20 años de […]

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El candidato presidencial de la derecha salvadoreña, que será escogido mañana, la verá muy difícil. Deberá enfrentar a un buen contrincante que posee un rostro nuevo y al cual no se le puede asociar con la guerra civil; pero ante todo, tendrá que hacer frente al desgaste de 20 años de gobierno de Arena.

El candidato presidencial de la derecha salvadoreña, que será escogido mañana, la verá muy difícil. Deberá enfrentar a un buen contrincante que posee un rostro nuevo y al cual no se le puede asociar con la guerra civil; pero ante todo, tendrá que hacer frente al desgaste de 20 años de gobierno de Arena.

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El proceso de selección del candidato presidencial de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), para los comicios del 2009, culminará este sábado con la elección de una sola figura de una terna que logró llegar hasta el final.

El trío lo conforman: el ex jefe de la Policía Nacional Civil, Rodrigo Ávila; la vicepresidenta Ana Vilma de Escobar, y Luis Mario Rodríguez, antiguo secretario jurídico de la Presidencia.

Ha sido la primera vez que el partido arenero organiza unas primarias internas, lo cual es en sí mismo un avance en la democratización interna de la política salvadoreña, aunque es evidente que la decisión de recurrir a este procedimiento fue empujada por la imperiosa necesidad de una renovación de estrategias, propuestas e imagen. ¿Por qué? Porque se vislumbra una posibilidad real de perder los próximos comicios presidenciales, lo cual se refleja en las encuestas desde hace meses.

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) parece haber aprendido de las derrotas (1994, 1999, 2004) de sus tres candidatos a la máxima magistratura. En vez de repetir el error estratégico de seleccionar a un duro de la cúpula ortodoxa como Schafik Handal —blanco fácil de la campaña del miedo por su papel en el conflicto armado—, la ex guerrilla optó en esta ocasión por Mauricio Funes, un rostro fresco, no asociado a las estructuras tradicionales. Funes es un periodista respetado y conocido.

Este comunicador es la nueva cara presidenciable del FMLN, aunque detrás de él está uno de los duros de la ortodoxia, el comandante Salvador Sánchez Cerén, compañero de fórmula, y, sin lugar a dudas, la cúpula autoritaria seguirá manejando los hilos del poder interno partidario.

Veinte años no es nada, dice la canción de aquel argentino. Quizás así sea para algunos indomables optimistas, pero no creo que Arena la puedan tararear despreocupadamente.

Este partido ha hecho de El Salvador una democracia con una economía moderna y dinámica, la ha insertado bastante bien en la globalización y ha construido un buen clima de negocios para la inversión privada. Al menos si comparamos con Nicaragua.

De otro lado, el déficit social del modelo salvadoreño es inmenso: una pobreza que afecta a más de la mitad de población; casi tres millones de emigrantes de un país con siete millones de habitantes. Decenas de salvadoreños salen diariamente de su país de modo ilegal para intentar llegar a Estados Unidos, principalmente.

Eso crea un espejismo: los magníficos centros comerciales de San Salvador y la pujanza del comercio y del consumo son alimentados por los cuatro mil millones de dólares que inyectan los emigrantes cada año. En el campo, los que se han quedado ya no quieren trabajar en las cosechas ni los jóvenes quieren estudiar. Este fenómeno ha empujado la migración de miles de nicaragüenses y hondureños hacia las zonas rurales de El Salvador, atraídos por empleos pagados en dólares y alentados por la falta de trabajos en casa.

Y si hablamos de la violencia, ésta es la peor plaga que sufre el país: miles de homicidios al año, fuerte actividad de las pandillas y otros tipos de delincuencia. Los emblemáticos programas de “Mano Dura” o “Súper Mano Dura” de Francisco Flores y Elías Antonio Saca han fracasado en parar la marejada del crimen o en ponerlo de rodillas. Los continuos asesinatos de transportistas y el cobro del “impuesto” a éstos por los mareros lo atestiguan.

Los efemelenistas están optimistas. Cuentan con el desgaste de Arena, los efectos positivos del cambio de imagen, y, según proclaman, creen que los vientos soplan a su favor en América Latina con el avance de gobiernos de izquierda en Sudamérica, la creciente influencia de Hugo Chávez, y el triunfo de su “hermano” Daniel Ortega en Centroamérica. A primera vista, el fenómeno Álvaro Colom en Guatemala podría también favorecerles, pero en este caso, Colom es una propuesta de izquierda moderada y el guatemalteco ya ha tomado prudente distancia del chavismo estruendoso y conflictivo.

Arena ha sabido renovarse mejor que sus rivales; así fue con la elección de Saca, para competir con Handal y ahora con esta primaria. El proceso conducente a la primaria no ha estado exento de roces, irregularidades y polémica, pero en la otra orilla hubo un retroceso: la designación de Funes fue una decisión de la cúpula, la cual desistió de una elección interna para evitar la repetición de lo sucedido en 2003, cuando el Alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz, popular en las bases, casi le arrebata la nominación presidencial a Handal.

De lo que no queda duda es que el futuro presidenciable de Arena, sea quien sea, enfrentará formidables desafíos.

Analista de temas internacionales

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