- Evento donde poetas de más de 50 países se dieron cita para cantarle con sus versos a Granada y vitorear ¡La poesía es la esperanza! ¡Viva la poesía! al ritmo de tambores y cohetes
Todavía queda entre los granadinos esa voz que corrió por las plazas y mercados. Los versos, los poemas que tocaron la imaginación de niños y jóvenes, que por varias noches escucharon a más de 150 poetas que recitaron, cantaron y entonaron sus versos.
En la celebración del IV Festival Internacional de la Poesía, todo fue fiesta, algarabía, color, especialmente el día del carnaval poético, una muestra original y callejera que tiene su génesis en las tradiciones folclóricas, la imaginación y mestizaje de nuestra identidad cultural.
Carnaval en el que participaron comparsas coloridas, grupos de danza, coreógrafos, estudiantes y niños disfrazados que acompañados de sus padres, le dieron un toque festivo y familiar.
Otras de las manifestaciones que siguieron el coche fúnebre con su entierro al pesimismo y a la desesperanza, fueron el famoso Atabal y sus carteles como La Muerte Quirina, El Diablo, La Gigantona, La Vieja, El Enano Cabezón, dirigido por el Cabo López; los Agüizotes vestidos de negro con sus máscaras de diablos, La Yegüita y cartel de la Escuela de Artes Escénicas que dirige Pepe Prego; grupos danzarios del baile El Gigante, La Sirenita y danzas folclóricas de las inditas.
En el recorrido se apreciaron las dinámicas bailarinas con sus paraguas de la Escuela Nacional de Danza de Managua; jóvenes de la Escuela de Comedia y Mimos de Granada, con sus gigantes simulando recolectar basura; las comparsas de Catarina y Nindirí y la llamada El Taureteado.
Y en las lista no faltaron El Toro Venado, de Masaya; vimos a un soberbio Monseñor Hombach, a un decrépito Fidel Castro, a Rubén Darío con máscara de indígena portando su clásico libro Azul. Al niño ahogado en el lago, el juego del garrobo seguido por un perro y jóvenes cazadores con huleras.
Una peregrinación abierta donde los poetas invitados leyeron sus poesías en tarimas y bailaron al son de los chicheros. En el alegre y folclórico entierro que se desarrolló con lecturas ceremoniales en las once esquinas de la Gran Sultana, hasta concluir a la orillas de El Lago Cocibolca, con la quema de pólvora y ¡Vivas a la Poesía! el personaje más abstracto, complejo y el más popular de todos los tiempos.
En tanto para Fernando López, uno de los organizadores del carnaval junto a Roberto Marenco y Bayardo Martínez, la intencionalidad de este carnaval de la alegría es enterrar a la usanza granadina del coche con el féretro y las flores la ignorancia, el pesimismo y la tristeza, constituyéndose en una acción de alta significación simbólica que busca exaltar la poesía como un personaje popular y crítico que lucha por la esperanza, la educación y cultura de los pueblos.
Caribeños presentes
En la agenda del festival, uno de los pasajes que más llamó la atención fue el homenaje a la Costa Caribe de Nicaragua, que se desarrolló en el atrio del Convento San Francisco, tras una animada lectura de los poetas entre los que destacó Carlos Rigby, la Premio Casa de las Américas Marion Bethel, de las Bahamas, Alexis Gómez Rosa, de República Dominicana, y Alex Fleites, por Cuba.
Recital que culminó con un concierto musical caribeño por el cantautor Philip Montalbán y un bailongo entre poetas y público asistente.
Participación de los jóvenes
La participación de los jóvenes poetas también se hizo presente el Maratón Poético Juvenil que se desarrolló en el Parque Central de Granada y que continuó con otras lecturas en atrios, esquinas, plaza, mercados, colegios, cárceles y diversos municipios, creándose así las bases sociales y culturales para el nacimiento de lo se espera sea confirmada en los próximos años como una nueva tradición en su género en Nicaragua y en el mundo.
Para el poeta Francisco de Asís Fernández, presidente del Festival, la poesía es el alma, nervio y conciencia de nación: dogma de la esperanza y la alegría. Júbilo masivo expresado en las diversas manifestaciones poéticas, teatrales, danzarias y musicales surgidas del pueblo y para el pueblo.