Las motocicletas Harley-Davidson han apasionado a grandes y chicos desde su creación en 1903. (LA PRENSA/J. MOLINA)

Cultura Harley

El rugir de los poderosos motores estremeció el país por séptimo año Los pantalones de mezclilla, las chaquetas negras de cuero junto a las lujosas motocicletas Harley-Davidson se impusieron en las calles de la capital hasta llegar a San Juan del Sur en una caravana de más de 200 motociclistas, que estuvieron en el país […]

  • El rugir de los poderosos motores estremeció el país por séptimo año

Los pantalones de mezclilla, las chaquetas negras de cuero junto a las lujosas motocicletas Harley-Davidson se impusieron en las calles de la capital hasta llegar a San Juan del Sur en una caravana de más de 200 motociclistas, que estuvieron en el país este fin de semana durante el Encuentro Centroamericano Harley-Davidson Nicaragua 2008.

El festival arrancó el pasado viernes con la llegada de las delegaciones internacionales a Managua. La bienvenida inició con un concierto de rock y un “after party” hasta el día siguiente. El ambiente estuvo cargado de la adrenalina que sólo los motorizados, con su aspecto fornido, rebelde y liberal, podían ofrecer.

El sábado al mediodía la celebración se trasladó hasta San Juan del Sur con la caravana “harlera” donde el ambiente de playa esperaba a los renegados con un concierto y la fiesta de clausura.

A diferencia de otros encuentros centroamericanos, el de Nicaragua se caracteriza por su magnitud y organización, además de atraer a aficionados de Panamá, México y Europa.

LA PRENSA vivió los dos días de adrenalina del encuentro al lado de sus lectores y premiará su fidelidad con la rifa de una chaqueta Harley-Davidson.

LEYENDAS DE LA CARRETERA

Para los amantes de estas motocicletas no hay nada mejor que aventurarse con un grupo de amigos y recorrer el mundo en busca de nuevas experiencias.

Juanes Marriet y Conchita Blanes piensan así. Ellos están casados y desde hace 30 años se entregaron a su pasión.

“Desde chico adoré las motocicletas, nos conocimos en esto y moriremos viajando”, afirma Marriet, quien a sus 52 años luce como un joven intrépido de rasgos fuertes, cuerpo fornido y cabello blanco en trenza.

Conchita cuenta: “Son miles de historias las que uno se encuentra viajando, las carreteras te conectan con el mundo y amas tanto esto que se convierte en un estilo de vida que acelera con el pasar de los años”.

Espectáculo

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