Al poeta Raúl Xavier García
Y pensar que tenías guardada
la palabra grabada,
esculpida cada una de las sílabas
y de los signos,
entonces me dije,
no quiero seguir persiguiendo
sueños por las noches,
ni tampoco el tedio de las horas vacías
de la espera interminable,
ni el arrepentimiento lejano
por la culpa olvidada,
mejor dibujo en el viento
mi esperanza
y me adormezco en el silencio largo,
arrullada por la brisa
y besada por el rocío
y tu secreto continuará
hasta que ya no seamos.
San Alejandro, Granada, 15-01-08