No creas, joven, en la sabiduría de Aristóteles
sobre la política
pues el bien común
no es el fin que ella persigue
ni la garantía de los derechos ciudadanos
ni la construcción de un mundo mejor para todos.
Si quieres iniciarte en la política
es preciso que aceptes desnudo
ser ungido de excremento
desde la coronilla hasta los pies
y recibir como bautismo
una soberana ducha de sangre asesinada.
Si te niegas a este ritual
te aseguro que nunca llegarás a ser, joven amigo,
dirigente político.
25 de octubre de 2007