SAN SALVADOR/AFP
Con rostros alegres y sin saber que padecen de sida, decenas de niños desfilan a diario por el Centro de Excelencia para Niños con Inmunodeficiencia (CENID) de San Salvador, para recibir tratamiento de una enfermedad que va apagando sus vidas.
Ubicado en un local anexo al Hospital Benjamín Bloom, en el sector norte de la capital, se encuentra el CENID, donde se atiende a unos 500 niños, de los cuales 150 son hijos de madres seropositivas. La mayoría tiene ya desarrollada la temida patología.
“Nuestro centro es de control médico, atención sicológica y asesoría jurídica, para que los familiares conozcan que la ley les asiste para mantener la confidencialidad de su enfermedad”, declaró el director del CENID, Luis Castañeda.
Para entretener a los niños mientras les llega el turno de atención, el personal del centro les proyecta películas o les facilita juguetes, mientras sus familiares comparten experiencias.
Desde octubre el CENID impulsa un “plan piloto”, que busca monitorear los casos de sida en las viviendas de los pequeños pacientes, debido a que en muchos casos los padres o familiares no tienen recursos para llegar a las terapias antirretrovirales.
Debido a los constantes casos de sida en los niños, grupos religiosos y organizaciones no gubernamentales han comenzado a crear centros de atención.
Mensajeros de la Paz es un hogar ubicado en San Martín, 18 km al Este de San Salvador y donde el panorama de 21 niños es más dramático aún, por cuanto a ese centro sólo llegan quienes tienen la enfermedad y que fueron abandonados por sus familiares.
“Aquí vienen los niños que fueron abandonados en hospitales o que sus padres ya fallecieron y por eso son referidos por otras instituciones”, declaró Carmen Otero, del directorio del hogar, que es administrado y financiado con recursos de la Asociación Mensajeros de la Paz, de España.
El hogar Mensajeros de la Paz brinda albergue en una casa blanca, rodeada de árboles, en la que hay cuatro habitaciones con sus respectivas camas y en su patio una piscina.
Anualmente, según el Ministro de Salud, Guillermo Maza, El Salvador invierte en la lucha contra el sida 10 millones de dólares.